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Newsletter nº 73, Julio 2010
Gertrud Kolmar Ed. Errata Naturae 105 págs.
Susanna está enferma. Entre ella y la realidad se abre una brecha con profundidad de abismo. Su imaginación desbocada interacciona con el entorno como si todo a su alrededor formara parte de un sueño, de un cuento de hadas.
Corre el peligroso año 1939, y Gertrud Kolmar, judía residente en Berlín, ciudad que se resiste a abandonar, escribe su último libro. Susanna es una personificación de la locura ambigua que infecta a Europa, su final es abrupto y trágico como el término de una guerra cruel, su razón de ser posee parcialmente su inicio en la ingenuidad del dispositivo y en su animalidad.
Susanna, último libro de su autora, fue escrito durante noches negras, al cobijo de la frágil intimidad que le proporcionaba el sueño ajeno, bajo el techo de una casa compartida con otras familias judías. Dos años más tarde, era deportada a Auschwitz, donde murió.
Entre la novela corta y el cuento, el libro esboza la relación que se establece entre una joven perturbada y su institutriz, para hablar a partir de ahí de la inviabilidad eventual del sueño y del amor. El papel de la educadora es un mero mecanismo al servicio del desarrollo del personaje protagonista, construido mediante la palabra con una sensibilidad extrema.
Prima carnal de Walter Benjamin y admirada por este, Gertrud Kolmar es autora de novelas, poemarios, ensayos y obras de teatro, en los que se reflejan tanto el malestar y la cerrazón de la Alemania nazi como el sufrimiento ante la imposibilidad del amor.
Susanna estrena la colección Los papeles de Sefarad, centrada en la literatura judía, iniciativa de la Casa Sefarad-Israel y de la editorial Errata Naturae.
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Newsletter nº 72, Junio 2010
Chuck Palahniuk
Ya sabemos que los culpables de todos los desastres de este mundo son los Estados Unidos. Hasta orquestaron la Transición española. Pero si hay alguien que sabe de lo que habla al criticarlos, ese es Chuck Palahniuk: De apellido estonio-chistoso, homosexual y con un padre, Fred Palahniuk, acribillado a balazos por el ex novio -abusador sexual y ex convicto- de su última mujer, la madrastra esporádica del bueno de Chuck. Y Chuck también sabe que, como ávidos consumidores de cultura que somos, resulta difícil sorprendernos al contarnos la Verdad. Nuestra insensibilidad es su acicate. Y para difundir la verdad a través de la ficción, el bueno de Chuck siempre ha tenido un gusto específico por los personajes al margen del margen: Tyler Durden, el luchador antisistema de el Club de la Lucha, Tender Brason, protagonista de Superviviente y piloto acólito de una secta autodestructiva que le cuenta sus andanzas a la caja negra de un avión a punto de estrellarse, o Víctor Mancini, el protagonista de Asfixia; un fracasado estudiante de medicina adicto al sexo.
Con Pygmy, el bueno de Chuck, lleva esto al paroxismo. Su personaje principal es un superterrorista enano criado y educado en un país con un régimen político comunista-extremista ajeno a la influencia occidental. Para llevar a término la misteriosa Operación Havoc (sangrienta conspiración contra el Sistema), Pygmy, aprovechándose de su corta estatura, se infiltra como estudiante de intercambio en una familia del medio oeste americano que recuerda a Los Simpsons: Un padre obeso rayando en el retraso mental, una madre que convoca reuniones en el sótano para probar y vender juguetes sexuales, un hijo gamberro acosado por otro chaval todavía más gamberro, y una hija que se salva de la quema por su inteligencia y su capacidad de afecto.
Todo ello contado mediante un inglés pragmático y difícil, con sus propias reglas: Pygmy no utiliza artículos determinados, ni conjunciones copulativas, usa forever en lugar de always, nunca dice again sino repeat y en lugar del pronombre I se refiere a sí mismo como Operative me. Si bien este lenguaje extenúa por lo exigente, resulta muy eficaz a la hora de objetivar los pensamientos del protagonista. Algunos de ellos verdaderas perlas: Current now location occupy with fake statue male, fake torture dead on two crossed stick, fake blood painted red hand and foot, dice al entrar por primera vez en una iglesia. O su definición del amor: Perhaps true profound affection defined by no entering vagina without consent.
Un trabajo minucioso y difícil de descifrar (Dios bendiga al hombre de Mondadori que esté trabajando en su traducción), pero como las anteriores novelas del bueno de Chuck, una clarificación de la realidad sin victimismos, divertida y, a pesar de su locura, hilarantemente sensata.
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Newsletter nº 72, Junio 2010
Daniel Davies Anagrama
Cada vez cuesta más encontrar libros que seduzcan desde el principio y te arrastren a su lectura de manera irrefrenable, casi viciosa, depravada y, porqué no, esclava. Hay muchos autores pero las temáticas de los últimos años alternan novela histórica, con policíaca, o simplemente crónicas vampíricas comerciales con Best Sellers de autores consolidados, y muchas veces conservadores.
Se que Houellebecq, Pallahniuk, Easton Ellis, Beigdeber hay pocos pero tiene que haber otros luchando por salir a la superficie con una novela amena, divertida y nada pretenciosa que conecte con los lectores de la post Generación X.
La Isla de los Perros, del desconocido escritor inglés Daniel Davies, acierta a configurar un mapa que nace del desencanto de un ganador londinense (Jeremy Shepherd) que un día se cuestiona todo de manera irremediable para dar un giro radical a su fría y acomodad vida de editor de prestigio urbanita. Renuncia a su existencia en pos de una vida más ajustada a su nuevo yo.
Hasta aquí nada nuevo pero utiliza el tema del dogging (cancaneo), aún en la trastienda pública en España, para hilar una historia que no renuncia al humor negro, lo grotesco y lo antisocial (por prohibido) para dar salida a sus preocupaciones como voyeur y ocasional partenaire de los adictos a las quedadas dogging.
Con la foto de la portada ya adivinas por donde van los tiros. La foto de una mujer rubia que se desabrocha el sujetador de espaldas dentro de un coche azul sugiere tanto como esconde. No es una joven avergonzada sino alguien mayor que está en el coche porque quiere, no porque no haya un sitio más privado. Al revés, ese alguien quiere ser visto, visitado, palpado, deleitado y hasta penetrado por desconocidos en un circuito underground de quedadas en parking abandonados y bosques oscuros. Todo un caramelo.
La novela, de aventuras aunque no lo parezca, traza la fina línea que separa la satisfacción personal de las expectativas creadas con sentido del humor y dosis de realismo. Disfrutable cien por cien porque desde el comienzo, y sin pirámide de Maslow que contextualice las cosas, te identificas con Jeremy. Ajustar lo que deseas a lo que puedes y podrás conseguir en la vida (en el sexo básicamente) no siempre es un trance fácil y al alcance de todos.
Superar la frustración y aceptarse uno mismo son sentimientos consustanciales a todos los treintañeros del primer mundo. No hace falta acabar en el cancaneo, pero hay cosas peores y nada divertidas.
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Newsletter nº 71, Mayo 2010
Chuck Palahniuk Ed. Mondadori, 2010
Chuck Palahniuk (Portland, Oregon, 1964) no lo especifica, pero el lector sabe que la imagen que le devuelve el espejo a Cassie Wright, protagonista de su novela "Snuff", no resulta nada halagadora: el desmoronamiento carnal a lo Jenna Jameson, consecuencia directa de los copiosos e insalubres excesos atribuidos al mundo de la pornografía, le anuncia a la actriz la vertiginosa e inevitable pendiente de la madurez que disolverá su carrera profesional. Para salvarse, se decanta por la inmor(t)alidad: decide batir el récord mundial de Gang Bang, pasando a los anales de la historia por ser la primera mujer -la única hasta el momento- que logró acostarse, en sesión continua, con 600 tíos diferentes.
Realizado el planteamiento, el autor sitúa la escena en el 'backstage' del plató donde se rueda tal depravación, convocando a un hatajo de tipos extraños, de esos que habitan en las lindes del decoro y del buen gusto, los matices de cuyo objetivo común varían: personajes untados de crema bronceadora que rasuran sus cuerpos en público, actores porno en decadencia, hombres que dudan de su virilidad y se atiborran de comprimidos de sildenafil, excéntricos que blanden ramos de rosas o enajenados que solicitan autógrafos u ocultan, celosos, inconfesables designios. Sudor, tatuajes y grasa alentados durante horas por un catering hipercolesterólico y el instinto más animal. Numerados y hacinados como reses en un matadero, todos ellos aguardan su turno en ropa interior, alineados en una espera interminable.
¿Logrará Cassie Wright alcanzar su objetivo, desmarcarse del vulgo interpretativo y erigirse en reina sempiterna de la industria del porno? ¿Sucumbirá, por el contrario, ante tal desafío, quedando su cuerpo inundado de semen, implosionando en su desfallecimiento orgánico o muriendo víctima de una embolia fatal? ¿Resistirá su vagina las embestidas de seiscientas erecciones y las mentiras de las pruebas analíticas fraudulentas?
Palahniuk tensa y retuerce su historia, insertándola en una estructura multiperspectivista, produciendo como resultado un texto desquiciado y perspicaz, que aguanta el pulso de sus mejores obras. "Snuff" llega a España con dos años de retraso -su edición original es de 2008- de la mano de Mondadori. En EEUU, han sido publicadas, posteriormente, las novelas Pigmy (2009) y Tell All (2010). Tras finalizar esta burrada, el lector -en el sillón Poäng de su salón, en la hamaca de la piscina o sobre el mantel a cuadros blancos y rojos, en el picnic dominical- se queda con el alma temblorosa, mientras todo su ser se agita, insaciable, exigiendo más y más.
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Newsletter nº 71, Mayo 2010
Andrew Kaufman Ed. Emecé
Parece raro desde aquí recomendar un libro que esta a medio camino entre un cuento breve, una novela rosa y un libro de autoayuda, pero el canadiense Andrew Kaufman, en tan solo 150 páginas, consigue escribir un maravilloso relato actual, que tras una bonita y breve situación momentánea de una historia de amor, encontramos una doble lectura que nos hace ver que todo el mundo -sí, nosotros también- podemos ser superhéroes, o que incluso lo seamos sin tan siquiera habernos dado cuenta de nuestros superpoderes. No es necesario volar, tener una fuerza sobrehumana o vestir trajes especiales que nos identifiquen, de hecho, muchos de los 249 héroes que habitan en Toronto viven como personas normales, tienen un trabajo, sus horarios, sus obligaciones y sus preocupaciones...
Andrew Kaufman, escritor, director de cine y productor de programas de radio escribió en 2003 esta novela breve que casi de manera informal sitúa al protagonista -Tom, un tipo normal-, en un entorno tan natural como pueda ser una puerta de embarque del aeropuerto de Toronto. A partir de ahí cada capítulo es un 'flashback' en el que vamos descubriendo quién es y por qué está ahí. La narración tiene mucho dinamismo, una vez empezado el primer capítulo es casi imposible parar de leer hasta acabar el libro.
El estilo literario de Kaufman es entretenido y muy dinámico, la manera que utiliza para analizar los personajes -la explicación del cómo y el por qué de los superpoderes de algunos superhéroes- que se van sucediendo durante el libro hace que veamos reflejados muchos guiños de las personas que nos rodean. Pero ser una persona común no es nada malo, a pesar de que todos tus amigos puedan ser superhéroes. Conseguirá resolver Tom un súper-problema siendo tan solo un tipo corriente?
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