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ESCRITO POR EDUARDO IZQUIERDO - PÁGINA 1


Lo más cerca que estuve del paraíso

Alberto García-Alix.
Del 10 septiembre 2010 al 09 enero 2011
Museu Es Baluard. Palma.


Pocos fotógrafos españoles de fama internacional pueden decir que viven con fuerza en el imaginario propio de su país como es el caso de Joan Fontcuberta, Chema Madoz o quién hoy nos ocupa, Alberto García-Alix. Una y mil veces autorretratado por sus cámaras analógicas favoritas (Leica y Hasselblad) y testimonio viviente de unos 80 convulsos y marginales que el visualizó con maestría pero sin ortodoxia alguna.

Arriesgado, canalla, crudo, bruto, animal, gallardo, rebelde y honesto son adjetivos que casan perfectamente con sus instantáneas, tanto las pobladas por personajes del espectáculo como Camarón de la Isla, Rossy de Palma, Inés Sastre o Las Virtudes (snif) o incluso el pornstar español Nacho Vidal como aquellas nacidas al amparo del magnetismo que le producen los seres al margen, al límite del bien y del mal pero marcados física y espiritualmente como los moteros, los yonkis, los músicos y las aves nocturnas.

Es Baluard Museu d'Art Modern i Contemporani de Palma exhibe por vez primera las fotografías realizadas en tres de las Illes Balears pero con una favorita clara como reconoce el propio Alberto (Formentera... Qué hubiera sido de mí sin la isla... En ella he amado y me he perdido. En sus aguas flota el mar de mi conciencia... Locuras, vaivenes emocionales, afectos y amores... En esta roca del Mediterráneo, fui feliz como nunca y triste)

Comisariada por Nicolás Combarro la muestra incide en el carácter singular de Alberto, en su negación de las ventajas de lo digital, de su proximidad (a veces animalidad) con lo retratado y la sensación de libertad que emana de sus retratos, y de cómo la pervivencia del espacio añorado impregna su trabajo y su vida como parte irrefutable del ser fotográfico.

No es Ferry Richard son, ni Juergen Teller, es simplemente un ser humano detrás de una cámara que nos hace creer en la pervivencia de lo efímero más allá de su soporte sin dejar de contaminarte con todas las sensaciones inherentes al momento de la foto.

Vehículo de emoción más allá de modas.



Turner y los maestros

22 junio al 19 septiembre
Museo del Prado. Madrid


Se me antoja difícil sino imposible que alguien no se haya topado alguna vez con un paisaje de Turner pero seguramente muchos no sepan que era suyo y piensen que era de Rembrandt, Rafael, Constable, Canaletto, Ruysdael o Gainsborough. También puede ocurrir que ante el gozo de su arte uno pierda el sentido a la manera de Stendahl y ni se acuerde de lo que ha visto, como me ocurrió a mí al ver por primera vez Rain, Steam and Speed (1844) (cuadro que desgraciadamente no está en la exposición).

La figura de J. M. W. Turner (1775-1851) es tan basta que asusta: estudio de los clásicos en sus comienzos, búsqueda de estilo, desafíos y versiones a contracorriente de temas consagrados por sus antecesores, y competitividad con sus coetáneos todo en una misma vida. Reconocimiento en las élites y éxito comercial no exento de comparaciones amargas y críticas veladas a su arte más avanzado por parte de los miembros de la Royal Academy y los simpatizantes del Grand Style. Todo un hombre de su tiempo.

A pesar de lo ambicioso de la exposición se echan en falta más obras de su última etapa donde experimentaba con las formas aportando gran intensidad pictórica a temas alegóricos tan manidos como el diluvio universal o Moisés escribiendo el Génesis.

Sin embargo la muestra nos permite contemplar por primera vez en Madrid muchos de sus hallazgos y tesoros además de los clásicos referenciados sumando un total de 80 obras. Entre ellas destacan sobremanera las siguientes pinturas:

La calmada interpretación del entierro de su amigo y gran pintor escocés David Wilkie (otro de los grandes aún por revelar al gran público) en Sepelio en el Mar. La majestuosidad y profundidad de Palestrina-composition aplicada al revisionismo clásico. La réplica respetuosa a Claudio de Lorena y su Puerto con el embarque de Santa Úrsula (1641) con la luminosidad, perspectiva y detallismo emocional de El Declive del Imperio Cartaginés y la calma contenida en un instante de Arenal de Calais donde imparte una clase de cómo tratar la luz y su reflejo más allá de los cánones establecidos ampliando la paleta de colores hasta confundirlos de manera evocadora y mística.

Si tienes un hueco en tu agenda estival no te olvides de pasar por El Prado antes del 19 de septiembre porque tus sentidos te lo agradecerán.



Strange weather, isn't it

Chk Chk Chk


!!! o Chk Chk Chk o cualquier cacofonía divertida que se te ocurra confirman algo que piensa mucha gente, yo incluido. Las bandas norteamericanas, sean yankees o canadienses, tienen más experiencia en directo, se han pateado más bares de mierda, llevan tocando mucho tiempo antes de ser conocidas (a veces hasta han sacado 4 discos antes de llegar a oídos del público potencial indie), y ofrecen una actitud más cercana al hecho musical, sin imposturas ni poses, con sentido y coherencia. Tienen más argumentos para defender su propuesta que las bandas del Reino Unido (sus competidoras en los charts), acostumbradas al hype antes del hype.

Todo viene a cuento de los 14 años que Chk Chk Chk llevan tocando y parece que fue ayer cuando editaron la maravillosa y crítica 'Me & Julianni down by the schoolyard'. Eso fue en 2003 y después de 3 discos tan buenos como '!!!', 'Louden up now' y 'Myth Takes' y sus incendiarios directos (Nic Offer es el frontman más desenfadado, vital y divertido de la actualidad) se han consolidado en el altar de las bandas indies con pedigrí a base de directos como los del Fib o el Summercase.

Quizás ha pasado mucho tiempo (3 años) desde su disco anterior y el inminente 'Strange weather, isn't it' (23 Agosto en Warp) ha llegado por la puerta de atrás, sin apenas promoción ni ruido. Pero ha llegado para quedarse.

El video de su single de adelanto 'AM/FM' es toda una declaración de intenciones: collage colorido psicodélico más ácido que la Roland 303 que los emparenta con la psicodelia mad-chesteriana, especialmente con los Happy Mondays (incluso Black Grape) y The Stone Roses. La sospecha se confirma según avanza el disco.

Definitivamente más pop y psicodélico, con un punto trance muy agradable pero menos progresivo y extremo (los temas han pasado de durar 8 o 9 minutos a 4 o 5), y con menos pegada en la base rítmica. Menos es más o la sutilidad al alza. A algunos les parecerá que no hay singles a la altura de 'Pardon my freedom','Heart of hearts' o 'Must be the moon' pero se equivocan.

El single 'Am/Fm' marca las señas de identidad del álbum: dance funk ácido planeador de inspiración pop. 'The most certain sure' no desentonaría en el catálogo canalla de Gomma Records y podría ser el segundo single. 'Wannagain, Wannagain' ahonda en la sensación pop con ramalazos de buen funky. 'Steady as the sidewalk cracks' sube y baja recordando vagamente los acordes africanos tan en boga en bandas como Vampire Weekend o Foals pero enriquecidos por un saxo trotón de los buenos, crescendo incluido. 'Hollow' apunta maneras hip hop que remiten a los primeros años de Stereo Mc's. 'Jump back' y 'Blue' remiten al francés Colder (¿dónde estará?) por las atmósferas y colchones pero sin renunciar al baile. 'The Hammer' (el martillo) como su propio nombre indica es la más electro del lote y 100% pinchable. Y no me olvido de 'Even Judas gave Jesus a kiss' que pide a gritos una remezcla de Lindstromm en clave space-disco o de el tono synth-disco de 'Made of Money'.

Me dejo algún tema pero de verdad que todo lo bueno que hay que decir de este disco está dentro y esperando a ser disfrutado, pero si puede ser con auriculares orejeros mejor que mejor.







Photoespaña 2010

9 junio al 25 julio
Madrid


Cuantas veces hemos parpadeado a destiempo, o quizá hemos mirado a otro lado, justo en el momento de máxima tensión de un partido o al cruzar la vista con unos ojos sedientos de aventura, o simplemente hemos apartado voluntariamente el ojo en el momento que un objeto va a impactar en la cara de alguien en un video en la red.Sea lo que sea el movimiento es algo relativo y dado a tantas interpretaciones como ojos haya.

Photoespaña 2010 abarca aquellas propuestas visuales que ahondan en la relación directa de la fotografía con el tiempo y el movimiento, su ausencia dinámica, el tempo, el antes, el después, el entorno cambiante, la intimidad y lo público, el humor y el amor, la posibilidad y la potencia, todo en una imagen congelada.

Es imposible abarcar todos los vértices del festival pero alrededor del eje de la Castellana encontramos propuestas de la sección oficial donde perderse y refrescarse en el caluroso verano madrileño. Aquí algunas muestras.

Teatro Fernán Gómez. Entretiempos, instantes, intervalos, duraciones.
Erwim Wurm expone la serie Esculturas de un minuto donde fotos de pequeño formato conforman un mural donde la imaginación y el humor se dan la mano. Posturas imposibles, sujetos escondidos, objetos como juegos, desafíos cotidianos y domésticos que te arrancan una sonrisa al pensar que fácil puede resultar congelar una idea en el tiempo.

Casa de América. Adriana Lestido. Amores difíciles.
Honesto acercamiento a la maternidad y sus pliegues (los menos recorridos, abandono y vejez) en la serie Madres e hijas realiza un seguimiento de varios años en el día a día en la vida de 4 parejas de madres e hijas. A destacar el montaje en la planta baja con banda sonora de acompañamiento de Cesária Évora, Pixies o Kilo Veneno. Sentido como pocos.

Sala Alcalá 31. Juergen Teller. Calves & Thights.
El prolífico fotógrafo alemán de moda y provocador nato (aunque no es Terry Richardson) exhibe series de su familia, iconos adictivos como Charlotte Rampling desnuda, octopussy, modelos púberes aún en ciernes, retratos de su hijo y en general muchos portofolios de su trabajo para Marc Jacobs con famosos como Victoria Beckham (o mejor dicho, sus piernas). Irreverencia y moda en el mismo plato.

3 consejos que no son absolutos porque sigue quedando el Off Photoespaña en pequeñas galerías, exposiciones requeteaireadas como la de Manhattan del Reina Sofía o el ciclo de fotografía en el cine que ofrece la Filmoteca Española Cine Doré.

Prescripciones: recuerde hidratarse y descansar. No es el Fib pero desgasta.



Synth Britannia

Ben Whalley
BBC Four


Hace algún tiempo que hablamos del magnifico trabajo del documental musical para televisión "Krautrock: The Rebirth of Germany" pensado y realizado por el equipo del director Ben Whalley para la BBC. Sin embargo no fue el primero sino el segundo trabajo de investigación del equipo. El primero fue el que prendió la mecha y apuntó hacia Alemania como vértice creativo o investigar y adaptar a las islas.

Aprovechando la presencia en el Primavera Sound de totems del synth pop británico como Marc Almond (alma de Soft Cell) o de Gary Numan (el primero de todos los tecno pop boys en salir en Top of the Pops), la vuelta a los escenerios españoles de Roxy Music (primeros experimentales electrónicos británicos) en el Sonar de Barcelona se me antoja necesario recalcar que dentro de la programación del SonarCinema se estena por fin "Synth Britannia".

El documental, elaborado con gusto, con imágenes de archivo de calidad, rodado en las localizaciones originales y con infinidad de protagonistas (creo que no falta ninguno de los gordos) es una excelente muestra de documento detallista sobre lo que ocurrió en el Reino Unido cuando a las generaciones nacidas a la sombra del punk les cayó un sintetizador (ya más baratos entonces que en sus comienzos) en las manos.

Eso y ver a Kraftwerk en directo (como reconocen OMD) fue fundamental para establecer una escena heterogénea y dispersa poblada de pequeñas celulas creativas independientes a lo largo y ancho de toda Inglaterra. Una escena sin lazos ni nexos directos (como afirman Throbing Gristle) pero con muchas cosas que decir usando fríos teclados industriales para resaltar cierta alienación urbana presente en obras como "La Naranja Mecánica" de Anthony Burgess o "Crash" de JG Ballard.

Así se suceden protagonistas, pioneros y seguidores, rompedores y continuistas, postpunks y tecno popers así como figuras seminales como el músico Daniel Miller, miembro de The Normal y fundador del sello Mute donde publicarían más tarde leyendas del movimiento como los longevos Depeche Mode.

Se suceden testimonios impagables con una capacidad narrativa asombrosa acompañados de video clips (lenguaje musical aún en pañales en aquella época y campo de pruebas para el componente experimental de todos ellos) y actuaciones en directo de la época en Sheffield, Liverpool, Shoredicth y la televisión pública. Maravilloso como Bernard Summer comenta que se tiró dos meses haciendo un sintetizador a mano para Joy division y al final no funcionó, o como Depeche Mode tuvo desencuentros con una sociedad aún muy masculinizada y asociada al rock de guitarras como la de aquella década (no sólo por la raya de los ojos sino por las uñas pintadas).

Todo esto son anécdotas sintomáticas de cómo aquellas bandas que "sólo tocaban teclas" no gozaron del reconocimiento musical que se merecían y fueron atacadas por frívolas y heterodoxas por la ortodoxa y primitivamente rockera prensa musical de la época.

Hoy en día sus protagonistas son respetados y se dejan caer por festivales en España con frecuencia como es el caso de The Human League, OMD, Heaven 17, Yazoo, Ultravox o Pet Shop Boys recientemente. Si no puedes verlos en directo por lo menos acercate al Sonar Cinema o simplemente abre esta ventana de Youtube y deleitate con el caudal de recuerdos que emana de la pantalla.

Unforgetable!


13 Newsletter · fundado en Enero de 2004