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ESCRITO POR MARINA P. DE CABO - PÁGINA 1


Cuentos vagos

Marcos Giralt Torrente.
Ediciones Alfabia.


Son 13 los relatos de Marcos Giralt Torrente (Madrid, 1968) que recopila Cuentos vagos, el séptimo título de la colección Cuadernos de Ediciones Alfabia, integrada por libros diminutos repletos de buenas, breves e inéditas historias que permiten aplicar una concepción diferente al tiempo de lectura y al libro entendido como objeto funcional y mecanismo de ocio. Se trata de verdaderas ediciones de bolsillo que resultan especialmente útiles para hacer frente a incisos cotidianos tales como esperar a que el agua hierva, a que el autobús llegue a la parada, o a la cita impuntual.

Los cuentos de Marcos Giralt Torrente, ganador del Premio Herralde de Novela por París, y autor de otras celebradas obras, abordan el desconocimiento del otro, el enigma de la personalidad, las bifurcaciones y cambios en la trayectoria vital, las decisiones inesperadas y las paradojas comportamentales, los sueños escondidos, las vidas inconclusas y la incerteza del futuro. El desenlace de las historias permanece oculto hasta que el texto alcanza un punto de inflexión en el que el misterio y la sorpresa dan un giro de 180º al relato.




Papel y plástico 3

Óscar Lombana.
Ed. Astiberri.


Coleccionista pop, nostálgico soñador, rastreador de fin de siècle y venerador de su infancia, Óscar Lombana (Bilbao, 1971) presenta el tercer volumen de su obra Papel y plástico (Astiberri, 2010). Abrir este libro es abandonar el presente y emprender un viaje a un pasado que es el de todos aquellos que ahora se sitúan en la treintena, cuya infancia transcurrió, por lo tanto, en la España de los años 80. Mediante la técnica del collage, añadiendo a las imágenes reflexiones, curiosidades y recuerdos lo suficientemente personales para que quede reflejada la figura del autor, y lo adecuadamente generales como para remitir al lector a su propia experiencia, el autor consigue transportar hasta esa época a través de un sinfín de alusiones a diversos iconos que se universalizan al encontrar en cada uno de nosotros una sonrisa cómplice provocada por reminiscencias similares.

El público destinatario de Papel y plástico comía yogures Yoplait -y jugaba con el súper disco chino que venía de regalo!-, coleccionaba los cromos del Bollicao, jugaba con los yoyós Russell, leía la actualidad musical en la Superpop y las últimas noticias sobre V en la TeleIndiscreta, conocía el argumento de el Pájaro Espino aunque le estuviera vetado seguir la serie, se sentía inundado por la tristeza con las tragedias de Heidi, Marco o Candy-Candy -¿fueron estas truculencias la causa de su melancolía crónica?-, jugaba con maquinitas a juegos de una sola pantalla mientras anhelaba la existencia de un aparato portátil que contuviera varios de ellos -años después, con la aparición de la GameBoy, su sueño se hizo realidad-, usaba pantalones con rodilleras, escribía con bolis de varios colores, aumentaba su nivel colesterólico con las grasas saturadas de los pastelitos Bony o Tigretón y aguantaba la dudosa ética de unos profes raritos.

Papel y plástico contiene tantas alusiones que es inevitable que uno, al pasar la página, descubra algún elemento cuyo recuerdo permanecía en la trastienda de su memoria y se conmueva, al tiempo que experimenta una emoción regresiva, un atisbo de su niñez, lo más parecido a la vuelta a su infancia que uno puede alcanzar.

La obra constituye un documento gráfico de valor inestimable para aquellos que, casi sin darse cuenta, se han hecho mayores, y no han olvidado por completo la magia de la diversión. Óscar Lombana, licenciado en Bellas Artes, diseñador gráfico e ilustrador, escarba en diversas colecciones privadas compuestas por los objetos variados y disímiles, verdaderos protagonistas de esa era de plástico, TV y hedonismo.
Óscar Lombana. Papel y plástico 3. Ed. Astiberri.



Las màquines de Leonardo

Antología heterónima
AA.VV. Ed. Casabierta


Año 1997. Palma de Naranja bajo un cielo nublado. Las trayectorias vitales de diversos individuos se entrecruzan trazando un esquema que, a primera vista, se asemeja a las maniobras estándares de cualquier paseante de la ciudad que ejecutara una existencia al azar. Sin embargo, si el interesado observa con atención, las líneas revelan movimientos sospechosos e inéditos que se le desvelarán, tras minuciosa investigación, como tráfico clandestino de sueños, comercio de nubes.

Desde su primer número, editado en octubre de ese mismo año, la atención del fanzine Las màquines de Leonardo recae sobre textos literarios que de una manera u otra llegan a este gajo del mundo a través de vías ajenas a modas imperantes y comercialismos. Su modus operandi está en consonancia con sus intereses: la gratuidad del mismo, unido a las memorables presentaciones de algunos de sus números, al exotismo de los expositores y a las mismas señas de contacto (correspondientes a un restaurante de comida oriental con cuyos empleados mantuve en una ocasión una extravagante conversación de la que creo que mi estómago fue el único que sacó algo en claro) e información legal (falsa, como en todo fanzine que se precie), convierten a la publicación en toda una declaración de intenciones.

13 años después de aquel cielo repleto de nubes, Casabierta publica, en impecable edición, una selección de 13 números dedicados al relato y al poema. Si bien el conjunto de textos consigue reflejar ese universo heteróclito que entienden los responsables de Las màquines de Leonardo no ya como literatura, sino como condición o proceder vital, los escritos presentan muy diversas calidades; echa en falta el lector algunos números no incluidos al tiempo que reprueba otros que el volumen contiene.

Los textos, como los nombres de sus autores y a veces su misma existencia, son juegos de espejos, disfraces que visten a diario, en su camino hacia el Café Central, por entre las calles de un laberinto de piedra que reinventan en cada jornada en nuestra -repleta de nubes para su comercio- Palma de Naranja.



Susanna

Gertrud Kolmar
Ed. Errata Naturae
105 págs.


Susanna está enferma. Entre ella y la realidad se abre una brecha con profundidad de abismo. Su imaginación desbocada interacciona con el entorno como si todo a su alrededor formara parte de un sueño, de un cuento de hadas.

Corre el peligroso año 1939, y Gertrud Kolmar, judía residente en Berlín, ciudad que se resiste a abandonar, escribe su último libro. Susanna es una personificación de la locura ambigua que infecta a Europa, su final es abrupto y trágico como el término de una guerra cruel, su razón de ser posee parcialmente su inicio en la ingenuidad del dispositivo y en su animalidad.

Susanna, último libro de su autora, fue escrito durante noches negras, al cobijo de la frágil intimidad que le proporcionaba el sueño ajeno, bajo el techo de una casa compartida con otras familias judías. Dos años más tarde, era deportada a Auschwitz, donde murió.

Entre la novela corta y el cuento, el libro esboza la relación que se establece entre una joven perturbada y su institutriz, para hablar a partir de ahí de la inviabilidad eventual del sueño y del amor. El papel de la educadora es un mero mecanismo al servicio del desarrollo del personaje protagonista, construido mediante la palabra con una sensibilidad extrema.

Prima carnal de Walter Benjamin y admirada por este, Gertrud Kolmar es autora de novelas, poemarios, ensayos y obras de teatro, en los que se reflejan tanto el malestar y la cerrazón de la Alemania nazi como el sufrimiento ante la imposibilidad del amor.

Susanna estrena la colección Los papeles de Sefarad, centrada en la literatura judía, iniciativa de la Casa Sefarad-Israel y de la editorial Errata Naturae.




Snuff

Chuck Palahniuk
Ed. Mondadori, 2010


Chuck Palahniuk (Portland, Oregon, 1964) no lo especifica, pero el lector sabe que la imagen que le devuelve el espejo a Cassie Wright, protagonista de su novela "Snuff", no resulta nada halagadora: el desmoronamiento carnal a lo Jenna Jameson, consecuencia directa de los copiosos e insalubres excesos atribuidos al mundo de la pornografía, le anuncia a la actriz la vertiginosa e inevitable pendiente de la madurez que disolverá su carrera profesional. Para salvarse, se decanta por la inmor(t)alidad: decide batir el récord mundial de Gang Bang, pasando a los anales de la historia por ser la primera mujer -la única hasta el momento- que logró acostarse, en sesión continua, con 600 tíos diferentes.

Realizado el planteamiento, el autor sitúa la escena en el 'backstage' del plató donde se rueda tal depravación, convocando a un hatajo de tipos extraños, de esos que habitan en las lindes del decoro y del buen gusto, los matices de cuyo objetivo común varían: personajes untados de crema bronceadora que rasuran sus cuerpos en público, actores porno en decadencia, hombres que dudan de su virilidad y se atiborran de comprimidos de sildenafil, excéntricos que blanden ramos de rosas o enajenados que solicitan autógrafos u ocultan, celosos, inconfesables designios. Sudor, tatuajes y grasa alentados durante horas por un catering hipercolesterólico y el instinto más animal. Numerados y hacinados como reses en un matadero, todos ellos aguardan su turno en ropa interior, alineados en una espera interminable.

¿Logrará Cassie Wright alcanzar su objetivo, desmarcarse del vulgo interpretativo y erigirse en reina sempiterna de la industria del porno? ¿Sucumbirá, por el contrario, ante tal desafío, quedando su cuerpo inundado de semen, implosionando en su desfallecimiento orgánico o muriendo víctima de una embolia fatal? ¿Resistirá su vagina las embestidas de seiscientas erecciones y las mentiras de las pruebas analíticas fraudulentas?

Palahniuk tensa y retuerce su historia, insertándola en una estructura multiperspectivista, produciendo como resultado un texto desquiciado y perspicaz, que aguanta el pulso de sus mejores obras. "Snuff" llega a España con dos años de retraso -su edición original es de 2008- de la mano de Mondadori. En EEUU, han sido publicadas, posteriormente, las novelas Pigmy (2009) y Tell All (2010). Tras finalizar esta burrada, el lector -en el sillón Poäng de su salón, en la hamaca de la piscina o sobre el mantel a cuadros blancos y rojos, en el picnic dominical- se queda con el alma temblorosa, mientras todo su ser se agita, insaciable, exigiendo más y más.


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