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NÚMERO 72 - Junio 2010


Exposed: Voyeurism, Surveillance & the Camera.

Tate Modern, London
Hasta el 3 de Octubre
http://www.tate.org.uk/modern/exhibitions/exposure/default.shtm


Esta nueva exposición en la célebre Tate de Londres, pone de nuevo al visitante detrás de la lente de la cámara, pero esta vez como observador y principal protagonista de la acción de retratar, sino como un intruso que aparece de un modo "no invitado" dentro de la acción. ¿Por qué genera tanta satisfacción y curiosidad al ser humano el hecho de poder contemplar y examinar un suceso ajeno?

"Exposed" de este modo, pretende generar un debate entre lo público y lo privado.
Desde las imágenes capturadas a las celebridades, hasta fotografias mucho más comunes, siendo nosotros mismos los protagonistas, ya que todos somos captados constantemente por cámaras de vigilancia, ya sea en las calles, en el interior de edificios publicos o incluso cuando nuestros movimientos son registrados por cámaras de seguridad. En algunos casos, estas cámaras más allá de la vigilancia invaden la privacidad de las personas, conscientes o no de que en cualquier momento o sitio son observados.

Viendo "Exposed" podemos cuestionarnos diversas preguntas: ¿el hecho de estar tras la camara indulta al fotografo ante el deber de privacidad del retratado?, ¿las imágenes tomadas son puras o han sido preparadas o pactadas?, ¿estas imágenes transmiten fielmente la accion? (a veces, una imagen recortada, puede dar un sentido totalmente opuesto al contexto)...

Dentro de la exposición podemos encontrar más de 250 obras realizadas por importantes fotógrafos, abarcando temas de diversa índole: desde las imágenes eróticas del Paris secreto tomadas por Brassaï en 1930, o "los fotografos que no se ven", imágenes tomadas paseando por la calle con camaras escondidas en abrigos o zapatos... Fotos icónicas hechas por Weegee en los sesenta, los fotorreportajes, o la constante referencia al sexo y las celebridades, con una pequeña galeria de fotos a celebridades americanas del siglo XX: paparrazzis fotografiando a Jaqqueline Onassis o Greta Garbo descontextualizando el entorno y el momento. Añadir una serie de fotografias impactantes a gente que estan muertas o a punto de morir (retratando la agonia del ultimo momento o el instinto de supervivencia), y cerrando la exposición con un estudio sobre la vigilancia, desde fotografias pertenecientes al espionaje sovietico de la decada de los cincuenta hasta las instantaneas tomadas con los ultimos avances en espionaje militar actual.

Un modo de ver la fotografía más allá del arte.



Synth Britannia

Ben Whalley
BBC Four


Hace algún tiempo que hablamos del magnifico trabajo del documental musical para televisión "Krautrock: The Rebirth of Germany" pensado y realizado por el equipo del director Ben Whalley para la BBC. Sin embargo no fue el primero sino el segundo trabajo de investigación del equipo. El primero fue el que prendió la mecha y apuntó hacia Alemania como vértice creativo o investigar y adaptar a las islas.

Aprovechando la presencia en el Primavera Sound de totems del synth pop británico como Marc Almond (alma de Soft Cell) o de Gary Numan (el primero de todos los tecno pop boys en salir en Top of the Pops), la vuelta a los escenerios españoles de Roxy Music (primeros experimentales electrónicos británicos) en el Sonar de Barcelona se me antoja necesario recalcar que dentro de la programación del SonarCinema se estena por fin "Synth Britannia".

El documental, elaborado con gusto, con imágenes de archivo de calidad, rodado en las localizaciones originales y con infinidad de protagonistas (creo que no falta ninguno de los gordos) es una excelente muestra de documento detallista sobre lo que ocurrió en el Reino Unido cuando a las generaciones nacidas a la sombra del punk les cayó un sintetizador (ya más baratos entonces que en sus comienzos) en las manos.

Eso y ver a Kraftwerk en directo (como reconocen OMD) fue fundamental para establecer una escena heterogénea y dispersa poblada de pequeñas celulas creativas independientes a lo largo y ancho de toda Inglaterra. Una escena sin lazos ni nexos directos (como afirman Throbing Gristle) pero con muchas cosas que decir usando fríos teclados industriales para resaltar cierta alienación urbana presente en obras como "La Naranja Mecánica" de Anthony Burgess o "Crash" de JG Ballard.

Así se suceden protagonistas, pioneros y seguidores, rompedores y continuistas, postpunks y tecno popers así como figuras seminales como el músico Daniel Miller, miembro de The Normal y fundador del sello Mute donde publicarían más tarde leyendas del movimiento como los longevos Depeche Mode.

Se suceden testimonios impagables con una capacidad narrativa asombrosa acompañados de video clips (lenguaje musical aún en pañales en aquella época y campo de pruebas para el componente experimental de todos ellos) y actuaciones en directo de la época en Sheffield, Liverpool, Shoredicth y la televisión pública. Maravilloso como Bernard Summer comenta que se tiró dos meses haciendo un sintetizador a mano para Joy division y al final no funcionó, o como Depeche Mode tuvo desencuentros con una sociedad aún muy masculinizada y asociada al rock de guitarras como la de aquella década (no sólo por la raya de los ojos sino por las uñas pintadas).

Todo esto son anécdotas sintomáticas de cómo aquellas bandas que "sólo tocaban teclas" no gozaron del reconocimiento musical que se merecían y fueron atacadas por frívolas y heterodoxas por la ortodoxa y primitivamente rockera prensa musical de la época.

Hoy en día sus protagonistas son respetados y se dejan caer por festivales en España con frecuencia como es el caso de The Human League, OMD, Heaven 17, Yazoo, Ultravox o Pet Shop Boys recientemente. Si no puedes verlos en directo por lo menos acercate al Sonar Cinema o simplemente abre esta ventana de Youtube y deleitate con el caudal de recuerdos que emana de la pantalla.

Unforgetable!



This is happening

LCD Soundsystem


Viernes 23 de Mayo. Escenario CD Drome. Poble Español. Primavera Sound 2003.

Noche lluviosa pero el concierto era en sala, de hecho era una discoteca en mitad del Poble Español. Pequeña y angosta para toda la gente que hacía cola religiosamente aguantando más de una hora en la puerta para ver la gran sensación de aquel año.

Con sólo tres gemas como "Losing my edge", "Beat connection" y sobre todo "Yeah Yeah Yeah" LCD (acrónimo de Liquid Cristal Display, seguro que fue idea de James Murphy) Soundsystem llegaban al festival con la vitola de salvadores de la electrónica enraizada en el rock de tintes funkoides. O de otra manera, eran la tabla de salvación del siguiente lustro para la industria dance rock, o los primos hermanos de Brooklyn de Daft Punk.

7 años y 3 discos después (sesión para correr incluida), infinitos maxis, DFA Records mediante, producciones para Cut Copy, temas pensados para Britney (y desestimados) y descubrimientos como Gavin Russom, The Juan MacLean, Black Meteoric Star o Yatch, no se puede acusar a Murphy de otra cosa que de adicto al trabajo. El supuesto hype nunca lo fue.

LCD Soundsystem siempre se han caracterizado por enriquecer el cruce perfecto entre Talking Heads (sobre todo por cómo canta Murphy) y la electrónica progresiva de base funk o disco con singles de quitarse el sombrero ("Dance yourself clean" es un ejemplo en este disco).

Su inminente y prefiltrado "This is happening" se anuncia como el último disco y Murphy reconoce que la banda es un trabajo a jornada completa que le aleja de sus hobbys favoritos (DFA, producir, pinchar). Basta mirar las fechas de la gira para darse cuenta de eso, apenas descansan en 3 meses, con visita a Australia incluida junto a Hot Chip.

Del disco mejor escucharlo con cascos para disfrutar de los matices pero parece inspirado en los primeros gurús del tecno pop ochentero, sobre todo por el uso de los teclados y órganos, muy melódicos todos. El single "Drunk girls" es un pildorazo pop muy destroyer (el video lo atestigua), "One touch" es más electrónica progresiva robótica (subidón subidón), "I can change" es la más Gary Numan del lote pero con una voz más suave como contrapunto, "You wanted a hit" medio tiempo con arrebatador estribillo "...we wont be your babies anymore...", el buen rollo colectivo de "Pow pow" y como cierre la deliciosa y Byrneana "Home".

Disco muy superior a la media por intenciones y resultados. La revalida, en el Sonar.



Pigmy

Chuck Palahniuk


Ya sabemos que los culpables de todos los desastres de este mundo son los Estados Unidos. Hasta orquestaron la Transición española. Pero si hay alguien que sabe de lo que habla al criticarlos, ese es Chuck Palahniuk: De apellido estonio-chistoso, homosexual y con un padre, Fred Palahniuk, acribillado a balazos por el ex novio -abusador sexual y ex convicto- de su última mujer, la madrastra esporádica del bueno de Chuck. Y Chuck también sabe que, como ávidos consumidores de cultura que somos, resulta difícil sorprendernos al contarnos la Verdad. Nuestra insensibilidad es su acicate. Y para difundir la verdad a través de la ficción, el bueno de Chuck siempre ha tenido un gusto específico por los personajes al margen del margen: Tyler Durden, el luchador antisistema de el Club de la Lucha, Tender Brason, protagonista de Superviviente y piloto acólito de una secta autodestructiva que le cuenta sus andanzas a la caja negra de un avión a punto de estrellarse, o Víctor Mancini, el protagonista de Asfixia; un fracasado estudiante de medicina adicto al sexo.

Con Pygmy, el bueno de Chuck, lleva esto al paroxismo. Su personaje principal es un superterrorista enano criado y educado en un país con un régimen político comunista-extremista ajeno a la influencia occidental. Para llevar a término la misteriosa Operación Havoc (sangrienta conspiración contra el Sistema), Pygmy, aprovechándose de su corta estatura, se infiltra como estudiante de intercambio en una familia del medio oeste americano que recuerda a Los Simpsons: Un padre obeso rayando en el retraso mental, una madre que convoca reuniones en el sótano para probar y vender juguetes sexuales, un hijo gamberro acosado por otro chaval todavía más gamberro, y una hija que se salva de la quema por su inteligencia y su capacidad de afecto.

Todo ello contado mediante un inglés pragmático y difícil, con sus propias reglas: Pygmy no utiliza artículos determinados, ni conjunciones copulativas, usa forever en lugar de always, nunca dice again sino repeat y en lugar del pronombre I se refiere a sí mismo como Operative me. Si bien este lenguaje extenúa por lo exigente, resulta muy eficaz a la hora de objetivar los pensamientos del protagonista. Algunos de ellos verdaderas perlas: Current now location occupy with fake statue male, fake torture dead on two crossed stick, fake blood painted red hand and foot, dice al entrar por primera vez en una iglesia. O su definición del amor: Perhaps true profound affection defined by no entering vagina without consent.

Un trabajo minucioso y difícil de descifrar (Dios bendiga al hombre de Mondadori que esté trabajando en su traducción), pero como las anteriores novelas del bueno de Chuck, una clarificación de la realidad sin victimismos, divertida y, a pesar de su locura, hilarantemente sensata.



Ed Ruscha: Fifty years of painting

Moderna Museet, Estocolmo.
Hasta el 5 de septiembre.


La exposición veraniega del Moderna Museet rinde homenaje a uno de los precursores del pop art. Observando la obra de Ed Ruscha vemos que siempre ha sido un defensor del impacto de la marca como icono comercial, de la capacidad de comunicación de una imagen, del poder del color, del uso del lenguaje escrito y de la belleza de la tipografía. Su trabajo es una investigación sobre cómo se llega al subconsciente popular a través de revistas, diarios o incluso el cómic.

Ruscha llegó a la escena artística de Los Angeles a finales de 1950, dejó Oklahoma y se dirigió al Choouinard Art Institute para estudiar diseño gráfico. Pronto decidió centrar su trabajo en la pintura y adaptar los conceptos del diseño a su obra, dejando de lado el impresionismo abstracto para centrarse en un estilo más conceptual, inspirado en la cultura popular y los símbolos de la Costa Oeste: la arquitectura, la industria, el mito de Hollywood, etc. Ruscha es un icono del arte moderno, sus trabajos son atemporales, ambiguos y provocativos.

Sus series de "estaciones de servicio", los cuadros dedicados a los logotipos de estudios cinematográficos, a los grandes carteles, las palmeras y piscinas reflejan una nueva sensibilidad de la ciudad angelina. Si bien, los artistas de la costa este (Warhol, Lichenstein) fueron mas interesantes financialmente hablando, Ruscha participó junto a ellos en las dos exposiciones que sirvieron para fundar los conceptos de la estética pop (Pasadena Art Museum, 1962 y Museo de Arte de Oackland, 1963).

Admirado entre los artistas pero infravalorado durante mucho tiempo por la crítica, Ruscha ha sido una figura fundamental en la evolución del arte contemporáneo. Afortunadamente, es el momento del reconocimiento mundial de su obra.



La Isla de los Perros

Daniel Davies
Anagrama


Cada vez cuesta más encontrar libros que seduzcan desde el principio y te arrastren a su lectura de manera irrefrenable, casi viciosa, depravada y, porqué no, esclava. Hay muchos autores pero las temáticas de los últimos años alternan novela histórica, con policíaca, o simplemente crónicas vampíricas comerciales con Best Sellers de autores consolidados, y muchas veces conservadores.

Se que Houellebecq, Pallahniuk, Easton Ellis, Beigdeber hay pocos pero tiene que haber otros luchando por salir a la superficie con una novela amena, divertida y nada pretenciosa que conecte con los lectores de la post Generación X.

La Isla de los Perros, del desconocido escritor inglés Daniel Davies, acierta a configurar un mapa que nace del desencanto de un ganador londinense (Jeremy Shepherd)
que un día se cuestiona todo de manera irremediable para dar un giro radical a su fría y acomodad vida de editor de prestigio urbanita. Renuncia a su existencia en pos de una vida más ajustada a su nuevo yo.

Hasta aquí nada nuevo pero utiliza el tema del dogging (cancaneo), aún en la trastienda pública en España, para hilar una historia que no renuncia al humor negro, lo grotesco y lo antisocial (por prohibido) para dar salida a sus preocupaciones como voyeur y ocasional partenaire de los adictos a las quedadas dogging.

Con la foto de la portada ya adivinas por donde van los tiros. La foto de una mujer rubia que se desabrocha el sujetador de espaldas dentro de un coche azul sugiere tanto como esconde. No es una joven avergonzada sino alguien mayor que está en el coche porque quiere, no porque no haya un sitio más privado. Al revés, ese alguien quiere ser visto, visitado, palpado, deleitado y hasta penetrado por desconocidos en un circuito underground de quedadas en parking abandonados y bosques oscuros. Todo un caramelo.

La novela, de aventuras aunque no lo parezca, traza la fina línea que separa la satisfacción personal de las expectativas creadas con sentido del humor y dosis de realismo. Disfrutable cien por cien porque desde el comienzo, y sin pirámide de Maslow que contextualice las cosas, te identificas con Jeremy. Ajustar lo que deseas a lo que puedes y podrás conseguir en la vida (en el sexo básicamente) no siempre es un trance fácil y al alcance de todos.

Superar la frustración y aceptarse uno mismo son sentimientos consustanciales a todos los treintañeros del primer mundo. No hace falta acabar en el cancaneo, pero hay cosas peores y nada divertidas.


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