Susanna está enferma. Entre ella y la realidad se abre una brecha con profundidad de abismo. Su imaginación desbocada interacciona con el entorno como si todo a su alrededor formara parte de un sueño, de un cuento de hadas.
Corre el peligroso año 1939, y Gertrud Kolmar, judía residente en Berlín, ciudad que se resiste a abandonar, escribe su último libro. Susanna es una personificación de la locura ambigua que infecta a Europa, su final es abrupto y trágico como el término de una guerra cruel, su razón de ser posee parcialmente su inicio en la ingenuidad del dispositivo y en su animalidad.
Susanna, último libro de su autora, fue escrito durante noches negras, al cobijo de la frágil intimidad que le proporcionaba el sueño ajeno, bajo el techo de una casa compartida con otras familias judías. Dos años más tarde, era deportada a Auschwitz, donde murió.
Entre la novela corta y el cuento, el libro esboza la relación que se establece entre una joven perturbada y su institutriz, para hablar a partir de ahí de la inviabilidad eventual del sueño y del amor. El papel de la educadora es un mero mecanismo al servicio del desarrollo del personaje protagonista, construido mediante la palabra con una sensibilidad extrema.
Prima carnal de Walter Benjamin y admirada por este, Gertrud Kolmar es autora de novelas, poemarios, ensayos y obras de teatro, en los que se reflejan tanto el malestar y la cerrazón de la Alemania nazi como el sufrimiento ante la imposibilidad del amor.
Susanna estrena la colección Los papeles de Sefarad, centrada en la literatura judía, iniciativa de la Casa Sefarad-Israel y de la editorial Errata Naturae.