índice

info

staff

contacto

subscripcion



NÚMERO 73 - Julio 2010


Turner y los maestros

22 junio al 19 septiembre
Museo del Prado. Madrid


Se me antoja difícil sino imposible que alguien no se haya topado alguna vez con un paisaje de Turner pero seguramente muchos no sepan que era suyo y piensen que era de Rembrandt, Rafael, Constable, Canaletto, Ruysdael o Gainsborough. También puede ocurrir que ante el gozo de su arte uno pierda el sentido a la manera de Stendahl y ni se acuerde de lo que ha visto, como me ocurrió a mí al ver por primera vez Rain, Steam and Speed (1844) (cuadro que desgraciadamente no está en la exposición).

La figura de J. M. W. Turner (1775-1851) es tan basta que asusta: estudio de los clásicos en sus comienzos, búsqueda de estilo, desafíos y versiones a contracorriente de temas consagrados por sus antecesores, y competitividad con sus coetáneos todo en una misma vida. Reconocimiento en las élites y éxito comercial no exento de comparaciones amargas y críticas veladas a su arte más avanzado por parte de los miembros de la Royal Academy y los simpatizantes del Grand Style. Todo un hombre de su tiempo.

A pesar de lo ambicioso de la exposición se echan en falta más obras de su última etapa donde experimentaba con las formas aportando gran intensidad pictórica a temas alegóricos tan manidos como el diluvio universal o Moisés escribiendo el Génesis.

Sin embargo la muestra nos permite contemplar por primera vez en Madrid muchos de sus hallazgos y tesoros además de los clásicos referenciados sumando un total de 80 obras. Entre ellas destacan sobremanera las siguientes pinturas:

La calmada interpretación del entierro de su amigo y gran pintor escocés David Wilkie (otro de los grandes aún por revelar al gran público) en Sepelio en el Mar. La majestuosidad y profundidad de Palestrina-composition aplicada al revisionismo clásico. La réplica respetuosa a Claudio de Lorena y su Puerto con el embarque de Santa Úrsula (1641) con la luminosidad, perspectiva y detallismo emocional de El Declive del Imperio Cartaginés y la calma contenida en un instante de Arenal de Calais donde imparte una clase de cómo tratar la luz y su reflejo más allá de los cánones establecidos ampliando la paleta de colores hasta confundirlos de manera evocadora y mística.

Si tienes un hueco en tu agenda estival no te olvides de pasar por El Prado antes del 19 de septiembre porque tus sentidos te lo agradecerán.


13 Newsletter · fundado en Enero de 2004