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NÚMERO 60 - Mayo 2009


The Reverse Graffiti Project

Doug Pray


A veces las cosas más simples, esas que nos cruzamos cada día por la calle, están cargadas de significado a nivel poético, artístico y ecológico y nosotros vivimos ajenas a ellas hasta que un día somos presa de una epifanía efímera pero profunda. Al creador de este juego/arte reversible, el grafitero inglés Moose, le llegó la inspiración de la manera más tonta, al estilo Newton.

Cuando fregaba cacharros en un trabajo se fijo en un manchón en la pared. Al intentar limpiarlo creó una mancha de limpieza mayor que la original y tuvo que ponerse a difuminar la mancha de limpieza para evitar un contraste delator de su actividad limpiadora. Nada por lo que avergonzarse, se dio cuaenta de que estaba dibujando sobre la suciedad incrustada a base de limpiar sobre la pared.

De la anécdota, real o no, al hecho que nos incumbe medían unos años, la colaboración con el reputado director Doug Pray, autor de los excelentes documentales musicales "Scratch" y "Hype", y el apoyo de la empresa de productos de limpieza naturales Green Works, pionera en el estudio de nuevos productos de limpieza menos agresivos y más ecológicos.

Resultado: The Reverse Graffiti Project. En el documental el equipo liderado por Moose escogió el túnel de Broadway en San Francisco para lavarle la cara a fondo y crear un bosque figurado lleno de especies endémicas de aquel paraje años atrás.

El documental recoge todo el proceso: la génesis de la idea, la selección de los vegetales, el cincelado de las plantillas, la limpieza con agua a presión y el cuadro final.

Toda una declaración de principios extrapolable a cualquier parte del mundo porque como bien dice Moose la suciedad no tiene dueño (porque no se puede vender).

Una invitación abierta a descubrir que hay de bueno en lo malo para un mejor futuro.



Vraoum! Trésors de la bande dessinée et art contemporain

Maison Rouge, París
Del 28 de mayo al 27 de septiembre


El cómic como arte a través de diversas décadas. Es Vraoum!, la exposición que a final de mes se inaugura en la Maison Rouge de París. Según sus comisarios, Vraoum! es más que una onomatopeya, es una imagen, un concepto: el cómic como arte que también alimenta a la creación contemporánea. Así, se nos ofrece un viaje a través de las décadas del cómic y de géneros como la ciencia ficción, el erotismo, el humor, etc.

La muestra comienza con las obras de Guillaume Paris, monitores donde los personajes de cómic fracasan sin fin en la vida, y también del taiwanés Hsia Fei Chang, un "bocadillo" de texto realizado con flores artificiales. Los superhéroes de Vuk Vidor son tan solo una silueta, mientras que Wang Du presenta una portada de cómic de dimensiones monumentales creada a partir de portadas reales de la revista "Fluide Glacial".

Después, Vraoum! recorre la historia del cómic, a partir de las planchas de las primeras caricaturas de artistas legendarios como Richard Felton Outcault, Winsor McCay, Alain Saint-Ogan, George Herriman, George McManus, y de los diseños originales de E.P. Jacobs, Jacques Martin, Bob de Moor o Willy Vandersteen.

Por géneros, dentro del western destacan los dibujos de Lucky Luke de Robert Morris y Jijé, uno de los padres del cómic belgas. Gángsters míticos: Dick Tracy (Chester Gould), Les Peanuts (Charles Monroe Schulz), autores como Franquin, Gottlib o Jacovitti.

Vraoum! trae rarezas del manga, de Tezuka -el padre de Astro Boy-, y de Toriyama -el inventor de los Dragon Balls-, entre otros. Los superhéroes venidos a menos se vuelven cercanos y hasta toman dimensiones reales, como en la escena de hogar de la tercera edad de Gilles Barbier, en la que Superman empuja la silla de ruedas de Hulk mientras Catwoman se echa una cabezadita en el sillón. Olivier Blanckart, Virginie Barré, Di Rosa, Erró o Gosha Ostretsov también ofrecen su revisión de estos súper hombres.

El recorrido por el noveno arte finaliza con las Producciones Disney, con reinterpretaciones de los clásicos personajes de la factoría de dibujos americana: un esqueleto de Dingo, un Donald crucificado, un risueño Mickey... para que digan que sólo son historietas para niños.



Plane Landing in Zurich and Paris

Aleksandra Mir
Galerie Laurent Godin, Paris
hasta el 13 de Junio


La sueca Alexandra Mir es una de las artistas posicionadas más "al filo" de la definición etimológica de la palabra Arte, ya no solo por huir de la limitación que puedan ofrecer las blancas paredes de las galerias o las dimensiones de los espacios expositivos, sino que todos sus trabajos destacan por la descontextualización de conceptos básicos, alejandolos de su idea original.

Su trabajo instiga en la escuela antropológica, forma parte de una evolución, donde las reacciones del publico juegan un papel tan importante como la propia pieza original, donde se rompen los códigos y se generan otros nuevos y estos pueden reinterpretarse una y otra vez hasta llegar al infinito (tomamos por ejemplo el proyecto HELLO, basado en una fotografia en cadena de personas saludando a personas, generando un bucle infinito).

Pero a Alexandra le fascina la ruptura y reinvención del contexto, como podemos observar en algunas de sus más destacadas obras: "First women on the moon" (convirtiendo una playa holandesa en una pseudo-superficie lunar), "Stonehenge II" (creando una réplica exacta a escala del lugar original, dando pleno acceso a los visitantes y reconvirtiendo el lugar en un campo de futbol), "Naming Tokyo" (creando un mapa de la ciudad de Tokyo y renombrando todas las calles con nombres de sus amigos y conocidos).

La exposición que se realiza en la galeria Laurent Godin es tan solo una pequeña parte del proyecto "Planing Landing". La idea original parte de la creación de un globo de helio con la forma y dimensiones de un jet real. Este avión tiene previsto realizar una gira mundial presentandose en los lugares más emblematicos de todo el mundo. Las fotografias que componen esta exposición comprenden su visita al aeropuerto de Zurich y la presentación en los jardines proximos a la Tour Eiffel realizados ambos en verano de 2008.



Synecdoche, New York

Charlie Kaufman


A estas alturas es fácil que el nombre de Charlie Kaufman no nos diga nada pero que levanten la mano aquellos indies de pro que no se rieron con "Como Ser John Malkovich", se emocionaron con la dualidad narrativa de "El Ladrón de Orquídeas" o se derritieron con la maravillosa y entrañable "Olvídate de Mí".Los más viejunos recordarán la serie de culto "Búscate la vida" donde Charlie hizo sus pinitos allá por los 90 (todo un plus a estas alturas).

El genial escritor, productor, guionista, compositor, y por primera vez director, nos demuestra que anda sobrado de material, que se maneja a la perfección entre dudas y anhelos (al estilo Woody Allen) y que sigue siendo imperativo acercarse a una personalidad tan desquiciada y sugerente como la suya.

La pena y la virtud de esta película, (Sinécdoque: licencia retórica en la que se toma la parte por el todo) es que la ficción es tanta que abruma. Charlie es bueno, pero es mucho mejor cuando tiene a directores afines a los mandos (Michel Gondry o Spike Jonze) que le hagan un traje pret a porter a medida.

Sin embargo ahora es más de verdad, más excesivo y desquiciado sin nadie que pula sus salidas de tiesto. Aparte del increíble reparto: la todoterreno indie Katherine Keener, el polifacético Phillip Seymour Hoffman, la tierna Samantha Morton (grandísima) y la joven pero curtida Michelle Williams...la cinta destila desencanto y podredumbre y está marcada por la inefable presencia de la muerte moral y física del director de teatro Caden Cotard.

Angustiado por una vida macilenta aspira a la gran verdad, la obra honesta y frontal (lugar común en la narrativa norteamericana) donde volcar sus miedos y curar así su alma. Sin embargo sus atávicos pasos no cierran heridas sino que abren puertas hacia una frustración madura llena de sinsentidos, subconscientes muy tangibles, imágenes tormentosas y duplicidades que no dejan de subrayar el momento en que todo empezó a ir mal.

Se puede ver su odisea como el reverso tenebroso de Benjamin Button, como un moderno "séptimo sello" sin partida de ajedrez que valga o simplemente como un espejo deformado de un mundo en crisis tan enfermo que apenas puede avanzar sin romperse a cachos.

El tiempo se acaba aquí y en la ficción pero aún tenemos razones para comulgar con tan desquiciado espécimen. Para los escépticos del mañana, los hipocondríacos de centro comercial y todos los seres humanos que alguna vez se preguntaron de qué va todo esto de hacerse mayor y no morir en el intento. Para todos, todos.



Two birds blessing

Old Jerusalem
Rastilho Records


Llegados a este cuarto disco, el portugués Francisco Silva ya no necesita hacer referencia al nombre de su banda para explicar el tipo música que elabora. "Old Jerusalem" es la canción que cierra el disco "Viva Last Blues" de Bill Callahan, una de las más brillantes joyas mejor guardadas de la música americana de final de siglo, pero del mismo modo, pronto podremos relacionar "Old Jerusalem" como uno de los más importantes grupos dentro de la nueva y prolífica escena portuguesa.

Las nuevas canciones de este disco, profundizan en los diferentes estados de las relaciones y los sentimientos: melancolía, complicidad, estancamiento, rutina, monotonía, ruptura, crueldad, desconcierto, aceptación, falta... Ensalzando los pequeños detalles o gestos y dotándolos de un profundo sentido poético. De algún modo recuerda a una versión americanizada y neo-folk del "her handwriting" escrito por Robert Wratten en 1996, lo que no nos queda claro, es saber si Silva esta dedicando a alguien en particular este "Two birds blessing".

A lo largo del disco Silva analiza las situaciones diarias, valorando las emociones y dotándose de metáforas con un inteligente sentido irónico, considera la realidad a través a la banalidad doméstica.

Francisco Silva, consigue con este disco ponerse a la altura de nombres propios de la música americana, cerca de Will Oldham, Mark Kozelek, Bill Callahan... por lo visto, haber nacido en Lisboa -a partir de ahora- no será un impedimento.



In Complete World / Creative Chaos: Round One

Shelly Siver Betacam/ Hassan Zbib
EEUU/Francia, Irlanda, Líbano, 2008


Dos reportajes basados en declaraciones. El primero rodado en la multicultural, capitalista, ajetreada sociedad occidental de Nueva York. El segundo rodado en el país que fue la Suiza de Oriente Medio, árabe, a caballo entre la tradición y la modernización, Líbano.

"In Complete World" y "Creative Chaos: Round One" son dos obras que contrastan, pero similares en el fondo, ya que ambas buscan conocer lo que de verdad piensan y sienten sus protagonistas. Su futuro depende de ellos, pero en gran parte también de lo que hagan los gobernantes de su país.

"In Complete World" es casi una hora de preguntas y respuestas. Las entrevistadoras inquieren a transeúntes en mitad de la calle un cuestionario que traspasa cualquier superficie. Qué piensan de: terrorismo, qué creen que puede hacer el gobierno por ellos y viceversa, cómo pueden mejorar su vida y la de EEUU, si se sienten responsables de la guerra de Irak, si están contentos con sus vidas.

Es sorprendente la franqueza con la que responden. No importa su estatus social, ni su formación, ya que opinan sin reparos y en muchas ocasiones fascinan al espectador con la profundidad de sus reflexiones. A lo largo de la cinta se va conociendo un poco más de algunos de los protagonistas, e incluso puedes llegar a posicionarte con sus ideas, hasta que se descubre la importancia de responderse, de vez en cuando, a ciertos dilemas de la vida, aunque sea el curioso sea un completo desconocido.

La capacidad de sobrevivir, de rehacerse y de reconstruir son el eje de "Creative Chaos: Round One", un documental en el que una madre continúa viviendo en su casa, intacta tras el bombardeo de 33 días de Israel sobre Líbano en 2006. Es el principio de un viaje a través de una estela de muerte y destrucción pero también de entereza y convicción, en los intentos por superar las situaciones más crudas.

Sus protagonistas relatan con resignación increíblemente bien llevada -tal vez gracias a sus profundas creencias religiosas- cómo han perdido a familiares, todas sus posesiones y su historia material. La madre protagonista, feliz con su pequeño huerto de higueras y melocotoneros, simboliza la capacidad de algunos seres humanos de saber resistir. Dos documentos imprescindibles para ver el mundo con otros ojos.


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