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NÚMERO 20 - Octubre 2005


Okupakit

Muebles ecológicos


Bajo el reclamo de 'Ecológicamente originales', Alternativas de mobiliario SL comercializa desde hace tres años 'Okupa', una variada gama de muebles auxiliares hechos de kraft. Este material, popularmente conocido como estraza, es un tipo de cartón muy resistente utilizado por esta empresa, radicada en Valencia, para crear muebles que van desde pequeñas mesas hasta estanterías pasando por sillas y escritorios. Muchos tal vez se preguntarán si un mueble de cartón es capaz de resistir el peso de enciclopedias, jarrones, e incluso de una persona. 'Alternativas' asegura que han realizado pruebas de ensayo en laboratorio y han podido comprobar que un taburete de kraft es capaz de resistir más de 1.500 kilos de peso, mientras que la balda de una estantería hasta 300.

La idea surgió de un equipo creativo que, después de experimentar con diversos materiales, diseñó unos muebles de cartón para la presentación de un producto de una empresa de embalaje industrial. La curiosidad que despertaron entre el público condujo a los creativos a considerar la posibilidad de fabricar y comercializar los muebles. De momento los distribuyen sólo en España, por precios que oscilan entre los 7 y los 31 euros por pieza.

Los muebles 'Okupa' ofrecen, además de un diseño fuera de lo habitual a base de líneas rectas y curvas, la posibilidad de pintarlo a su gusto con rotuladores, tizas o pinturas al agua o al disolvente. Así, en su página web, 'Alternativas' muestra las posibilidades de decoración de sus muebles. También nos aseguran que los muebles de kraft arden con menos facilidad que un sofá o las cortinas; resisten los accidentes con agua y que pesan tan solo entre uno y diez kilos. Sin embargo, la mayor ventaja respecto a los muebles convencionales es que son totalmente reciclables. Tal y como muestran los vídeo-ejemplos de la web, es tan fácil montarlos, como desmontarlos, y sin ningún tornillo ni herramienta. Nada que envidiarle a Ikea.



Tras/Traç

Fundació Pilar i Joan Miró. Palma de Mallorca


La artista mallorquina de proyección internacional Mònica Fuster ha ocupado todos los espacios de la Fundación Pilar i Joan Miró de Palma. Una exposición, Traç/Tras, concebida específicamente para este centro de arte, ha inundado todos los compartimentos del singular edificio de Moneo.

Traç/Tras es una sugerente propuesta dirigida a todos los sentidos que incluye películas de animación directamente proyectadas en la pared (en el Espai Cúbic); una poética instalación de luz que actúa sobre varias planchas de metacrilato intervenidas con dibujos (en el Espai Zero); un proyecto gráfico producido en los talleres de la misma Fundación y un enigmático trazado tridimensional en el estanque exterior. Dicho trazado está formado por 174 prismas reflectantes inspirados en estructuras cristalográficas. Durante el día, este artefacto visual y sonoro se relaciona con el recorrido de la luz solar, por la noche, se transforma mediante un juego multicolor de luces artificiales.

Como una obra de arte total, Traç/Tras está vertebrada en torno a cómo se originan y se interrelacionan el dibujo y la luz y sus posibilidades expresivas. Una investigación plástica que, según las propias palabras de Mónica Fuster, "explora la belleza escondida en las formas ilusorias, en las apariencias, en todo aquello que es fugaz y que se manifiesta en el mundo de las sombras, destellos, visiones, ecos y sonidos". Para un proyecto de tal envergadura Mònica Fuster ha contado con Maria Das Dores Berthommé para la edición de los vídeos; Pedro Tous para las composiciones sonoras; Xavier Valls para la iluminación y Toni Guntin para la producción técnica.



Tolerance-in-Tolerance

Círculo de Bellas Artes, Madrid


El Círculo de Bellas Artes de Madrid nos ofrece la posibilidad de ver la última exposición de Federica Marangoni, esta artista veneciana, que desde finales de los setenta no deja de sorprendernos con escaleras sin fin, zigurats coronados por televisiones y arco iris electrónicos. Ha expuesto sus obras por todo el mundo, incluyendo el MOMA y el museo Hara de Tokyo, y acaba de participar además, en la exposición colectiva "Guess who's coming for dinner?" en NY, que recoge obras de artistas relacionadas con el feminismo como Ana Mendieta o Judy Chicago.

Es fácil de adivinar que bajo este título, "Tolerance-in-Tolerance", se esconde una visión crítica de la sociedad actual en la que vivimos inmersos. La era de la globalización crea sus monstruos y Marangoni nos propone una reflexión acerca de la necesidad de la intolerancia/tolerancia. No es esta la primera exposición de la artista en España. De hecho, algunas de sus obras pueden verse en plazas y jardines de ciudades como Barcelona (The birth of Light, 1994, en la plaza de la sede de FECSA) o Tenerife (Cage of Light, 2004). En ellas se conjugan perfectamente los conceptos y materiales que la veneciana domina: cristal, luz, palabra e imagen. No en vano se autodenomina como glass videolight artist, y tanto en esta exposición como en sus primeras obras, no esconde en absoluto la imprenta latente de Nam June Paik, Plessi, o Marie-Jo Lafontaine.

Imágenes de los medios de comunicación detenidas, al lado palabras escritas en neón de color, que nos llaman la atención para poder abstraernos del ritmo trepidante de las sociedades occidentales. Imagen detenida-tiempo detenido, momento para pensar en lo que nos rodea. El Círculo de Bellas Artes ofrece, además de esta exposición, otras interesantes muestras como la "Palabra de Corsario" sobre la vida y obra del cineasta Pier Paolo Passolini; "Don Quijote y el cine" o "Cabaret París-Berlín años 30". Una buena ocasión para visitar este centro, dedicado hace años a difundir todo tipo de manifestaciones culturales contemporáneas a través de múltiples exposiciones y actividades de carácter diverso como proyecciones de películas, conciertos, conferencias, festivales de música electrónica, sin olvidar su fantástico baile de carnaval.



Howl

RCA Records


Soy de los que piensan que cualquier cambio drástico -sea deseado o no- siempre conduce a una mejora ante la vida, quizás sea una simple paranoia mía, pero el nuevo disco de brmc será un ejemplo que pondré a partir de ahora cuando tenga que argumentar mi teoría.

Roto el contrato con Virgin, discográfica en la cual editaron dos enérgicos discos en 2001 y 2003 profundamente influidos por el sonido de bandas anglosajonas como Spacemen3, Jesus and Mary Chain, o My Bloody Valentine, la banda de San Francisco da un cambio radical a su sonido y presenta un nuevo disco de lo que denominamos "rock roots".

Es un reflejo de la música de la América profunda, la de Allen Ginsberg, la de los banjos, las steel guitars, las armónicas y las acústicas de repetitivos rasgueos que mezclan el folk con la más pura tradición gospel de orillas del oscuro Misissipi. La contradicción aparece en las declaraciones de los miembros del propio grupo: "No hemos cambiado en absoluto nuestro estilo, nuestras canciones son exactamente iguales a las de nuestros anteriores discos, simplemente que no están apoyadas por la intensa pared de distorsión que nos ha hecho conocidos, pero la manera de componer es la misma, seguimos haciendo rock". La que están viviendo los Black Rebel Motorcycle Club puede que no se trate de una transformación íntegra y radical de concepto, sino, simplemente, una mutación a otros terrenos en los que han entrado tremendamente con buen pie.



Alzheimer provisional (2003-2005)

Galeria Joan Guaita


Luis Pérez-Mínguez (Madrid, 1950) es una de las figuras más importantes de la fotografía española de finales del siglo XX. Activo desde los sesenta, sus imágenes reflejan una fortaleza espiritual y una capacidad de enfrentarse con el drama muy notables. No es la primera vez que viene a Baleares, ni tampoco la primera que colabora con Antoni Socías, que firma el diseño del cuadernillo que Joan Guaita edita como breve y delicado catálogo de esta exposición también breve, pero intensa. Hasta julio pasado, tanto Pérez-Mínguez como Socías habían participado en la exposición madrileña Analogías 80-05, junto con otros fotógrafos muy destacados, relacionados con la llamada movida madrileña pero supervivientes al reflujo de aquella espuma, como Ouka Leele o Miguel Trillo. La serie Alzheimer provisional se mostraba allí, según el criterio de la muestra, al lado de obras de los años ochenta.

Las doce fotografías que componen la serie son fruto de una experiencia personal y de una posterior investigación en torno al dolor y la decrepitud. El fotógrafo oculta los rostros de la vejez desenfocando la imagen. Los gestos diluidos y borrosos transportan al espectador a un mundo de incomprensión, olvido y demencia dulce, y el movimiento de las modelos adquiere cierto subterráneo matiz de violencia. El dolor y un pánico inexplicado asoman a esos rostros sin expresión reconocible que, no obstante, conmueven por su franqueza.

Acompañan a las imágenes textos -"cosas que [las enfermas] me decían", según el autor- que, por arte de su asociación con imágenes en particular y por la relación establecida entre todos ellos al ocupar un contexto común, se elevan a la categoría de versos. Cuando al pie del rostro de una anciana leemos "¿Me queréis acompañar a la entrada?" o "Esperando que me lleven a casa", entendemos qué cosa es el desvalimiento. Cuando leemos "...la octava vida", o "Pasó el día de ayer" estamos sondeando los abismos de la desmemoria y la ausencia de futuro.

"Regreso de la nada" o "¡Banalidades!" nos sumergen en el núcleo de una enfermedad que pone en tela de juicio los límites de lo humano, y si escuchamos "El columpio, la sonrisa, la sal rota" o "De lo físico a la inconsciencia, al diablillo", la referencia inmediata es la vanguardia literaria, la enumeración caótica de que hablaba Bousoño, un fogonazo que ilumina la realidad con sus contradicciones. "Cómplice de lo que resta del amor" y "Calibrado por el perdón, veo la luz" añaden a ese regusto surreal la sospecha de una percepción privilegiada, oculta tras el mallazo de la enfermedad.



Observatori 2005

Ciudad de las Artes y las Ciencias. Valencia


Innumerables muestras de la investigación artística contemporánea se darán cita entre el 4 y el 6 de noviembre en Valencia. El festival 'Observatori' llega a su sexta edición cargado de riesgo artístico y experimentación sonora. Lali Puna, Rinôçérôse, Funkstörung, Carles Congost o Dennis Oppenheim son algunos de los protagonistas de este evento, que cuenta con más de 150 artistas convocados y se desarrollará en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. En esta edición el Observatori se centra en los nuevos lenguajes artísticos. Predominarán las instalaciones y los enunciados sonoros y estará marcado por una renovada orientación artística, coordinada por el comisario internacional y director artístico del festival, Javier Duero. Así, se darán cita la música, net-art, diseño, artes plásticas, performances, instalaciones o vídeo creación.

El Festival se divide en tres espacios. El Museo de las Ciencias Príncipe Felipe y el Centro Cultural La Beneficiencia serán los escenarios del Observatori Dia, mientras que en Le Club tendrán lugar los eventos del Observatori Nocturn. Los alemanes Lali Puna presentarán su último trabajo, 'Faking the books'; Jean- Philippe Freu y Patrice Carrie, Rinôçérôse, llegan al Observatori con 'Schizophonia', un giro en su sonido habitual, que mezcla la energía y los beats electrónicos con la rabia de la guitarra de rock. Funkstörung, Z'Ev, Mu, Cycle, Audiovisualskratch, Zazalie Z, son algunos de los demás artistas de la cita valenciana.

En el apartado de artes plásticas y audiovisual destaca 'Acciona', una muestra colectiva de performance a cargo de artistas nacionales e internacionales que centran sus intervenciones en la Acción, el Body-Art y el Spoken-Word. Carles Congost, en el vídeo 'Tonight's The Night' plantea el ideal adolescente en formato de culebrón kitch; una crítica feroz a la incomunicación y desvaríos intergeneracionales que la sociedad posmoderna ha generado en la última década.

Álex Francés, otros de los artistas del cartel del Observatori, presentará las piezas 'Crecer', 'Esto es lo que yo escuche' y 'Frutos de muerte'. Son fotos, vídeos, dibujos y objetos que forman parte de un proyecto más amplio titulado 'Retorno al Edén' y describen el anhelo de retorno al principio de los tiempos.



XXVI Encontre Internacional de Compositors

Teatre Municipal Xesc Forteza


El día 28 de este mes tendremos la oportunidad de asistir al homenaje de uno de los compositores más importantes e influyentes del pasado siglo XX: Giacinto Scelsi, compositor italiano que para algunos rozó el misticismo. Viajero incansable, amigo de Eluard, Dalí e íntimo de Michaux. La biografía de Scelsi está llena de episodios increíbles. Fascinado por Scribain y el dodecafonismo. En la década de los cuarenta cae en una profunda crisis mental de la que saldrá gracias a una férrea disciplina: tocar durante horas la misma nota al piano.

Scelsi grababa sus improvisaciones, las consideraba una forma de meditación, más tarde las pasaba a partituras y las editaba. Canti del Capricornio, Hymnos o Anahit son sólo parte de sus composiciones más famosas. Hemos tenido que esperar bastante para que algunas de ellas, en especial las últimas para piano, encontraran intérpretes que se interesaran por ellas y las grabaran. Actualmente la recepción de su obra ha cambiado por completo. En los últimos años el interés por su música no ha dejado de crecer. Este homenaje contará con la interpretación del pianista J. R. Hernández y la voz de Julián Ruiz Bravo, encargado de recitar poemas de Michaux.

El XXI Encontre Internacional de Compositors es un festival impulsado por la fundació ACA, cuya magnífica labor en favor de la música contemporánea debería ser reconocida tal como se merece.



Poesía Pasión. Doce jóvenes poetas españoles

Zaragoza, Libros del Innombrable


Durante demasiados años, un libro tan fundamental para nuestro entendimiento de la poesía hispánica, y de la poesía en general, como es Teoría de la expresión poética permaneció en triste desuso. No era posible aprovechar ni su brillantez teórica ni la pertinencia de las estrategias que Carlos Bousoño había catalogado en la poesía contemporánea (con objetos de estudio tan ilustres como Machado, Juan Ramón, Lorca o Aleixandre) para el análisis de una poesía de aspiraciones literarias tan mansas como furiosas eran las de algunos de sus practicantes.

Sin embargo, una corriente multiforme, desatendida en los circuitos mayoritarios, ninguneada en los foros oficiales y en las editoriales señeras, pero viva y discretamente vibrante -al calor de la obra de unos pocos resistentes como José Ángel Valente o Antonio Gamoneda-, siguió creyendo en la poesía como revulsivo del lenguaje y de la conciencia, y practicándola sin renunciar a los hallazgos de las vanguardias. Éstas, contra lo que nos habían asegurado, no habían muerto, aunque sí atravesaban una etapa muy prolongada de ostracismo.

La tradición que Eduardo Moga (Barcelona, 1962) reivindica en su antología Poesía Pasión es ésa: la de la vanguardia internacional, y antes la del Romanticismo, y antes la del Barroco. Moga, sin duda uno de los críticos españoles que mejor manejan la retórica tanto tradicional como contemporánea, defiende en su jugoso prólogo el apasionamiento en la poesía: "la tensión en el centro de su práctica poética", la "saturación significativa del lenguaje". A los argumentos intuitivos añade una batería de razones filológicas que se resume en una poundiana defensa del uso de la imagen frente al concepto, de la manipulación del ritmo y de la intensificación metafórica; y que se desarrolla en la apuesta por unos procedimientos sustitutivos que, a grandes rasgos, suponen un cuadrilátero tipológico delimitado por la amplificación visionaria, la radicalización simbólica, la ruptura sintáctica y la elipsis.

Moga, él mismo poeta deudor de Aleixandre y Álvarez Ortega, recoge explícitamente buena parte de sus conceptos de Bousoño y los reelabora a la vista de los años pasados, sin rehuir el debate contra el figurativismo poético dominante en la España de los ochenta y los noventa que, precisamente, ha venido caracterizándose por su estrechez visionaria, su lenguaje cauto y comedido y un prosaísmo del que el buen realismo nunca fue sinónimo.

Esta antología, por tanto, es en parte un banderín de enganche para poetas apasionados, pero también un magnífico ejercicio de crítica literaria en que se analiza con rigor la obra de doce jóvenes nacidos entre 1968 y 1978. Lejos de la homogeneidad, junto al torrente libertario de Enrique Falcón, se encuentra el silencioso discurso existencial de Marta Agudo, o el simbolista de Francisco León o Rafael-José Díaz. El lenguaje sensorial y sincopado de Víctor M. Díez convive junto al realismo depurado por la elipsis de Pablo García Casado.

Bruno Marcos Carcedo, Julieta Valero, Marcos Canteli, Alicia Sivestre, Antonio Lucas y Christian Tubau completan una nómina abierta cuyos criterios e insuficiencias declara el propio antólogo en la introducción. Entre todos contribuyen a la calidad de un libro que, a la vez que se constituye en decidida propuesta estética, reúne una espléndida y significativa colección de versos.



Los últimos percances

Seix Barral, mayo 2005


Poco antes del verano vio la luz el volumen recopilatorio de la obra cuentística de este escritor andaluz nacido en Huelva hace cuarenta y cuatro años. El volumen comprende tres títulos, dos de ellos publicados ya (El aburrimiento, Lester, Anaya & Mario Muchnik, 1996, y Los tigres albinos, Pre-textos, 2000), más el que le da título, y un total de sesenta y siete relatos escritos entre 1981 y 2004 cuya heterogeneidad no desmerece en absoluto, sin embargo, una coherencia narrativa digna de mención.

Hipólito G. Navarro, que empezó siendo cortaziano y que, inevitablemente, ha terminado siendo hipolitiano, es un autor que desmerece la tibia acogida que merecen sus textos entre el público lector, no tanto entre la crítica. No en vano pasa por ser uno de los mejores cuentistas en idioma castellano, y sus muestras de humor no dejan de ser un rara avis en nuestras literaturas.

Sus cuentos nos transportan al mundo de las posibilidades, algunas veces cínicas, otras rayanas en la paranoia, la mayoría tocando lo maravilloso de sala de estar. En todos ellos la magia está en nuestra propia calle, absurdos de un mundo casi kafkiano pero sin la pretensión apoteósica y trascendente del autor checo. De este modo, podemos asistir sin prácticamente parpadear a las aventuras erráticas de un mediocre oficinista que dispone de un caribe miniaturizado en su propio cuarto de baño, o podemos acompañar a un hombre cualquiera hasta su mensual, casi femenina en su regularidad, cola del paro, donde, sea cual sea su elección, siempre encontrará a un tipo que lee el mismo libro que él. Plagado de pequeños y modestos homenajes a Monterroso, el autor andaluz rescribe el famoso cuento del dinosaurio: "El dinosaurio estaba ya hasta las narices".

Hace ya unos años, cuando escribía una reseña de uno de sus libros, apuntaba una última reflexión, un tanto desesperada, en relación a la obra de Navarro: literatura inteligente busca lectores inteligentes. Ahora, cinco años después, uno se conformaría ya con que alguien (inteligente o menos) tuviera la suerte de encontrar este libro y leerlo y entender algo, pero que leyera de todos modos. Lo cierto, sin embargo, es que como la literatura es elitista (debe serlo), pues eso, que se jodan los más y que no lo disfruten. A los demás, suerte.



El piano ardiendo


Es muy significativo que Sant Jordi, población patafísica por excelencia, haya sido el lugar donde se ha gestado una de las propuestas musicales más sólidas de los últimos años: El Piano Ardiendo.

Fascinados por la escritura de Jean Genet y Bernard Marie Koltés e infatigables rastreadores de todo aquello que huela a tango, copla o cabaret, El Piano Ardiendo es puerto, calleja, orín y desesperanza; canción de cuna y filo de navaja. Este dúo músico-teatral residente en Barcelona cuenta con unas composiciones excepcionales, con los pies en la Europa de entreguerras y la mirada puesta en el Mediterráneo. Una de sus incontables virtudes es la de ofrecer unos textos cuidadísimos, cargados de personajes delirantes cuyas conmovedoras desgracias rozan la santidad.

Esta peculiar formación llevará su espectáculo al norte de Italia durante el próximo mes de noviembre. Los del piano llameante no han parado desde hace dos años, cuando decidieron concebir un proyecto que nada tiene que ver con lo que estamos acostumbramos a oír, y es que hay vida más allá de los cánones anglosajones. Si Brel ofrecía una puesta en escena magnética y con una infinidad de recursos (ni rozaba el micrófono), El Piano Ardiendo recoge su testigo, una propuesta que mucho tiene de viaje al fin de la noche.


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