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Astrud
El arte de decir cosas grandes con palabras pequeñas: si bien andabamos todos un poco despistados tras el lanzamiento del cdep anticipo de este disco todo nos parece una mierda (un disco con 6 canciones a medio camino entre la cancion protesta y la copla patria), podemos decir que tras escuchar Performance con detalle nos encontramos con una referencia clave dentro de la musica independiente de estos ultimos 10 años. Estamos ante un disco en el que las canciones hablan en primera persona, sobre relaciones rotas, sobre la soledad y dice con palabras simples esas frases que siempre hemos pensado, oido o incluso dicho mas de una vez... llega el turno de sentar nuevas bases en la musica independiente: en unos años observaremos toda una legion de grupos clones a la Astrud (todo es lounge, mi vida es más bien lynch).
Este disco, musicalmente es mucho mas organico que sus trabajos anteriores, no en vano hasta 11 personas han participado en su grabacion, atras quedaron el proceso de composicion de sus dos anteriores discos (mi fracaso personal y gran fuerza) cuando las canciones se centraban en la relación guitarra/ordenador portatil. Performance es mucho mas maduro, ofrece cantidad de matices, guiños personales, referencias externas a otras canciones o grupos de los ochenta y plagios descarados a grupos amigos cosa que no nos sorprende conociendo la hiperactividad que tiene el grupo en todos sus proyectos paralelos: un sello discografico, un estudio de grabacion, un fanzine literario, creando la banda sonora de "Un mystique determinado" (la penultima obra conceptual de Carles Congost), apoyando la candidatura para Eurovisión de Andorra, colaborando en casatomada 0.4, participando en el impacto mediatico o apareciendo en causas afines, y es que Astrud siempre han sido asi.
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Sala Alcalá, Madrid
La archilírica calle de Alcalá madrileña se viste de Broadway para honrar al genio del pochoir. Un luminoso a las puertas de la Sala de la Consejería de Cultura nos revela las coordenadas de la retrospectiva que la capital le brinda a Andy Warhol. La exposición recoge cronológicamente más de cien obras, entre serigrafías, litografías y fotolitografías. Para el deleite de los amantes del Pop Art, las redundadas latas Campbell, las divas del artista como Marilyn o Liz Taylor o retratos de Mick Jagger, Einstein o Kafka. Las tintas planas de los animales exóticos y las flores fluorescentes se abren paso tras una serie de serigrafías del primer Warhol, increíbles obras naïf, donde ya se intuye el "poder del pop", referencias pseudomitológicas y gastronómicas, en las que la Superstar empieza a cuestionar la naturaleza del arte.
La sala se presenta emulando a la Factory, antigua fábrica de la calle 47 de Manhattan, centro de reuniones politoxicómanas de artistas, músicos y actores, además de estudio del artista. Los lienzos se apoyan en caballetes a una altura de aproximadamente medio metro del suelo. Se rompe la jerarquía artista-espectador. Una excelente solución para introducirnos el los principios del arte Pop y disfrutar de las obras según la perspectiva del artista. Obras firmadas, dedicadas, y otras no firmadas nos hacen dudar sobre si el icono preindustrial simpatizaría realmente con el top manta del arte. Las obras proceden de la Fundación Antonio Mazzotta de Milán y de la Galería Sonnabend de Nueva York: ilustraciones para portadas de libros, catálogos, discos de la Velvet, de David Bowie y 16 de sus películas que se pueden disfrutar en pantallas de ordenador, entre ellas, Flesh, Chelsea Girls, o Kiss además del solicitado documental I shot Andy Warhol. La original idea de recrear la Factory es, sin duda, magnífica, sin embargo, nunca a partir de un corta y pega de elementos inconexos de look travesti en un contenedor tan frío e impersonal como la sala Alcalá.
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Wong Kar-wai; M. Antonioni; S. Soderbergh
Tres cortos, tres grandes directores y una trilogía del erotismo es parte de lo que se esconde bajo el título del largometraje Eros. Esta película contiene tres pequeñas historias: La mano (Wong Kar-wai), El equilibrio (Steven Soderbergh) y El hilo peligroso de las cosas (Michelangelo Antonioni). La mano tiene como eje de acción la historia de un joven sastre, Chang, que está seducido por las ideales medidas del cuerpo de Hua, una fascinante prostituta de la corte a la que viste para irse con otros hombres. El equilibrio se argumenta alrededor de un publicitario obsesionado con sueño erótico recurrente, el de una mujer desnuda que le resulta familiar pero nunca puede recordar al despertar. Durante sus sesiones de terapia psicoanalista recuperará la claridad a través de una ventana. El hilo peligroso de las cosas sigue a una pareja en crisis que decide hacer un breve viaje por el mar para recuperar emociones en cada puerto. El marido una noche, de pasión invencible, tiene una aventura con una misteriosa joven de espíritu libre. Un día la esposa y la joven se encuentran.
La película ha venido acompañada de polémica, ya que ante el estreno en EEUU los productores persuadieron a Antonioni para que suprimiera algunas acaloradas escenas, una de las cuales contenía un larga masturbación femenina. También algunos dudan de la autoría del nonagenario cineasta de su cortometraje. A pesar de todo ello, destaca la participación de un maestro del cine, que desde su "Crónica de un amor" en 1950 nos ha ido deleitando con grandes películas como "La noche", "El desierto rojo" o "Blow-up". Por su parte, S. Soderbergh llega a esta coproducción con una pérdida de fuelle que tras su primer gran largometraje, "Sexo, mentiras y cintas de video", ha ido menoscabando su capacidad creativa en producir éxitos comerciales como "Erin Brockovich" u "Ocean's eleven", y realizar alguna aberración contra uno de los grandes clásicos de la historia del cine con la revisión de "Solaris". Pero sin duda, la genialidad del cineasta Wong Kar-wai ha sido la más valorada en "Eros". Kar-wai es uno de los directores más en forma del panorama cinematográfico actual, y así lo demuestra con su último estreno, "2046", que íntimamente se entrelaza con otra de sus películas, "Deseando amar", una de las más fascinantes historias de amor en el cine. Todas sus obras ("Chungking Express", "Happy Together", "Fallen Angels", etc.) son dignas de ser vistas y gozadas, ya que en cada una de ellas derrocha una cantidad de recursos estilísticos poco habitual, regalándonos un cine con una estética preciosista, colorista, llena de encuadres desencajados y con un ritmo visual y sonoro únicos.
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Ed. Gredos
Los estudiantes de Filología hispánica, y los interesados en los avatares de las influencias extranjera en las letras españolas, están de enhorabuena al reeditarse uno de los libros fundamentales para el estudio de la literatura española que va desde la época la Generación del 98 a nuestros días, esto es, hasta 1967 año de la primera edición de este Nietzsche en España, pero que en esta nueva edición se amplia hasta 1970, de ahí su subtítulo. Se trata de una obra de referencia clave para entender y valorar la influencia del pensamiento nietzscheano, bien y mal asimilado, por tres generaciones de escritores que vivieron épocas tan diferente que van desde la perdida de las últimas colonias hasta la mas gris posguerra pasando por la Edad de Plata de las letras y la II República En cuanto al apéndice que cierra el libro, Sobre la recuperación de Nietzsche, el autor nos habla del eclipse de Nietzsche por la figura de Marx y de la posterior restitución de aquél y de su influencia gracias a la reivindicación llevada a cabo a principios de los setenta por los escritores e intelectuales nuevos y más jóvenes a través de las obras de los más nietzscheanos entre los nietzscheanos: Foucault, Deleuze, Bataille, Lacan o Ricoeur, autores que destacaban ciertos aspectos olvidados o silenciados por las generaciones anteriores como la crítica nietzscheana del lenguaje y desde el lenguaje, como método de ruptura de creencias petrificadas o la exaltación del instante, el azar o la inmanencia.
Se trata, sin duda, de un libro casposo y necesario a partes iguales.
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Galería Soledad Lorenzo. Madrid
Blob: gota, mancha, borrón con forma indistinta.
Según Oursler, nuestra reacción visceral ante el blob es, en una primera impresión, asco, desprecio. Apartamos la vista porque queremos que se vaya, nos resulta familiar, nos recuerda a nuestras tripas. Conecta con nuestros intestinos, está dentro de nosotros, le pertenecemos. Somos el blob. Sin darnos cuenta, nos empieza a gustar el blob. Empatizamos con él. Es frágil, ¿él o nosotros?. Perdemos la barrera entre cuerpo y blob. Somos uno. El blob es el Zoloft para cuando estás triste y es el botox que aumenta tus mejillas, labios o pene. Blob es la Smiley face que creó Harvey Ball en los 60, un mensaje universal de optimismo. Aunque, ¿qué tendría ese icono mínimal en su reverso?. El blob no es sólo lo que vemos, no sabemos que hay detrás o en su interior, no sabemos lo que piensa. Escuchamos sus gemidos y palabras confusas: "he estado observándote, durante años dentro de tu cabeza, estudiándote, voy a decirte algo que quizás te cueste comprender, la vida es bella". El Glob ha hablado.
Tony Oursler se dio a conocer con sus muñecos de trapo y cabeza de video, más tarde pierden el cuerpo y son sólo cabezas parlantes. Sus últimas esculturas cobran vida a partir de la fibra de vidrio, sobre las que se proyecta imágenes digitales que forman rostros mitad humanos mitad alienígenas. Engendros que gesticulan y emiten sonidos, psicofonías teatrales que dotan de magia a nuestra relación con el blob. Las criaturas tienen nombres como Goody, Glob, Sac o Sym.
La obra de Oursler a caballo entre la performance, la escultura y el videoarte, se ajusta con el arte de las pasiones, el arte que provoca una reacción en el espectador, aunque, también identificado con la poética de lo feo, de lo monstruoso (hay obras suyas en la colectiva Monstruos, fantasmas y alienígenas que se exhibe en la Fundación Telefónica). Con Blob, Tony Oursler presenta su tercera exposición individual con la que es su marchante en Madrid, Soledad Lorenzo.
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Ed. Edhasa
Tras un boom nunca queda nada. Esta era la frase con la que uno de los más brillantes analistas del fenómeno literario conocido como boom hispanoamaericano intentaba desactivar, nunca mejor dicho, esa especie de fórmula en la que la critica ha incluido a autores que van desde Roberto Arlt hasta Bryce Echenique. La llegada de los bárbararos representa, a este respecto, el proyecto más ambicioso de llevar a cabo una síntesis interpretativa de los orígenes del llamado boom, sus primeros pasos, su consagración entre la crítica y el público y su declive, así como del papel jugado por críticos, agentes y, excelente acierto, por la censura franquista en todos y cada uno de sus momentos. Esto es lo que da de sí la primera parte, ya que en la segunda, que es donde reside el verdadero interés de este libro, podemos encontrara, por orden cronológico, una exhaustiva selección de textos aparecidos en distintos medios de comunicación del estado español en las que podemos conocer las primeras y certeras visiones de una parte de la intelectualidad progresista española encandila por las aportaciones literarias de esos bárbaros, bárbaros mucho más refinados que la gran mayoría de sus críticos, en el sentido kantiano, claro, y que sus censores, más claro todavía. Se trata de reseñas, entrevistas, criticas, lecturas, conferencias⬦en las que podemos ser testigos del apasionamiento creciente en las valoraciones de los más variados críticos, así como de las precavidas manifestaciones de sus protagonistas.
Espero que sus 1043 páginas, sin contar con el Índice onomástico, no priven a nadie de poder disfrutar de sus lecturas. No intentar la lectura de tirón.
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Fundación Telefónica Madrid
La exposición Monstruos, fantasmas y alienígenas. Poéticas de la representación en la cibersociedad pretende ofrecer al espectador un recorrido sobre la representación de lo monstruoso en una parte del arte actual, la parte que más íntimamente se relaciona con las nuevas tecnológicas y que, debido a las infinitas posibilidades que éstas presentan, se han transformado en la herramienta privilegiada para la manipulación de las representaciones tradicionales en cualquier soporte ampliando ad infinitum las posibilidades de crear monstruos y compañía. De esta manera podemos asistir a las diversas malformaciones provocadas por dicha manipulación en los autorretratos de Alexa Wrigth o la archiconocida manipulación de la cabeza de una adolescente para el anuncio de Play Station de Chris Cunningham, o la versión liliputiense en escala 1:10 de personas reales scaneadas y modeladas posteriormente como muñecos en las obras de Karin Sander.
Si la gente se sorprendió con Matrix es que sólo han visto la parte más comercial y espectacular de las posibilidades de las nuevas tecnologías y sus aplicaciones creativas. O como dijo Diderot: Crear monstruos también requiere gusto.
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Ed Seix Barral
La editorial Seix Barral inaugura una nueva colección en pequeño formato con inéditos en versión integra y acompañados de su versión facsimilar. Y para abrir la colección han rescatado del olvido un texto del indispensable Luis Martín Santos. Se trata de una obra extraña en la que el autor juega a dramatizar un hecho real, el rodaje de un película, pero deteniendo la narración a los cuarenta y cinco minutos de película y durante los cuales se narra un encuentro de amor no modificante, en palabras del autor, entre un ex seminarista y una turista parisina que sirve para mostrar la realidad española en el momento del despegue urbanístico y del fenómeno turístico Pero lo importante, como en Tiempo de silencio es el lenguaje, la manera que tiene el autor de enfrentarse y a los temas mínimos y extraer de esa confrontación un lenguaje plagado de hallazgos y enfrentamientos semánticos, lo que le permite, entre otras cosas, transformar el leit motiv de la narración en de la siguiente manera: "Mi lírico descubrimiento es un slogan publicitario: "Condenada belleza del mundo.""
La película en cuestión es El último otoño dirigida por Antxon Ezeiza, producida por Elías Querejeta y en la que aparece Víctor Erice como ayudante de dirección y coguionista, y se estrenó el 15 de junio de 1964, cinco meses después de la muerte de Luis Martín Santos.
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