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Morrison Hotel Gallery Nueva York
Lo hemos visto y leído en todas partes. Este 2009 se celebran los 40 años del festival de Woodstock, tres días de conciertos de artistas como Janis Joplin, Jimi Hendrix o Joan Báez que concentraron todo el espíritu de rebelión y liberación que se extendía por gran parte del mundo a finales de los 60.
Por nuestra retina han pasado las imágenes que fueron grabadas en los mismos conciertos, fotografías, historias recogidas de aquí y de allá contadas desde un prisma idílico. El fotógrafo oficial del festival, Henry Diltz, que vivió intensamente el evento desde su misma preparación, ha organizado una amplia exposición en la Morrison Hotel Gallery de Nueva York, repleta de imágenes inéditas.
En múltiples instantáneas en blanco y negro vemos a los voluntarios y organizadores examinando el prado donde montarían el escenario, ubicado en la granja de Max Yasgur, en Bethel (NY). Las melenas, atuendos hippies y coches de ciudad empezaron a mezclarse con tractores, maderas y estructuras de metal levantadas no sin poco esfuerzo.
Esos jóvenes que entonces miraban al objetivo, divertidos, no eran conscientes de que su trabajo pasaría a la historia. Así, en las imágenes de Diltz vemos cómo por fin estuvo todo listo para acoger, a mediados de agosto, a los 500.000 espectadores que acudieron -se esperaban 60.000- a ver actuar a Richie Havens, John Sebastián, Mountain, Canned Heat, Incredible String Band, Johnny Winter, The Band, David Crosby, Joan Baez, Janis Joplin o The Who, entre otros.
Diltz posee cientos de fotografías de los artistas, pero también de los asistentes a un festival en el que pasó de todo y que iría creciendo como mito. El fotógrafo ha publicado, además, la obra The Woodstock Experience (Genesis Publications), con textos del promotor de los conciertos, Michael Lang.
Con la apertura de Morrison Hotel Gallery, en 2001, Henry Diltz y otros dos socios -el productor musical Peter Blachley y el propietario de la tienda de discos independiente Rich Horowitz-, pretenden convertirse en la mayor marca de fotografía musical. Así, en sus diversas galerías de EEUU, organizan exposiciones de imágenes de músicos como Jimi Hendrix, Led Zeppelín, Michael Jackson y muchos otros artistas desde los años 40 hasta la actualidad.
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Tate Modern, Londres Del 1 de octubre al 17 de enero
Vocativo: Oh Warhol! Oh Warhol! Gracias a ti el mundo es mejor y todos hemos tenido nuestros diez minutos de fama y nos hemos sentido dioses mediáticos durante unos instantes. A algunos les gustó tanto que ya no saben vivir de otra manera.
En Londres saben de sobra cómo gestionar su fama y la Tate Modern representa el epítome de la modernidad artística del nuevo siglo. En esta ocasión la reentré museística aspira a superar el encefalograma plano cultural que asola a las grandes urbes europeas durante el estío. Y Londres no es cualquier sitio.
Además de la instalación de Jill Magid, la exposición del reputado John Baldessari y de las series de Miroslaw Balka, la Tate Modern apuesta como plato fuerte con la exposición "Pop Life: Art in a Material World", donde Warhol y su frase lapidaria "un buen negocio es el mejor arte" tienen mucho que ver.
En ella se plantea una doble reflexión acerca de la necesidad de todo artista de ser la cara de su propia marca, su propio manager y su mejor publicista, su mejor versión como producto amable y vendible. Si eres futbolista se antoja fácil ser un anuncio andante pero si por el contrario eres un artista radical, esquivo y asocial, la instantánea cambia de color. ¿Es mejor quién más vende?
Gracias a dios que Warhol encontró acólitos afines tan mediáticos como él en Keith Haring, Jeff Koons o Damian Hirst. Del primero se incluyen sus famosos conejos y la in-fame serie Made in Heaven que lo retrató en 1990 junto a Cicciolina. Del segundo se podrán ver algunos de los cuadros subastados en 2008 por Sothebys y que alcanzaron la cifra de venta record de 70 millones de libras -unos 80 millones de euros al cambio actual-. Del tercero se incluye una reproducción de su "Pop Shop" -tienda de arte decorada con grafittis- activa desde 1986 a 2005 en Maniatan.
Como guinda se recreará la performance "Unfair" que Hirst hizo en Colonia en 1992. Si eres gémelo y te interesa participar escribe a twins@tate.org.uk y seguro que nadie te quitará tus 10 o tus 10.000 minutos de fama.
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Sweet Jardim Warner Brasil
El timbre de la voz de Tiê posee un encanto peculiar: claro, liso, delicado y atractivo. Seguramente eso es lo que más sorprendió a Toquinho una noche mientras asistía a uno de sus tiernos conciertos en uno de los cientos clubes nocturnos de música en directo de la noche paulista.
La música de Tiê está a medio camino entre la tradición folk americana (ya que años atrás estudió canto y composición en Nueva York) y la delicadeza minimal de los sonidos tradicionales brasileños. Hablamos de una combinación lo-fi en la que se mezclan influencias de Syd Barret y Caetano Veloso, como si una primigenia Chan Marshall (aka Cat Power) hubiese nacido a escasas calles de la Via Vinicius de Moraes en el corazón de Rio. Como si Devendra Banhart compartiera apartamento con David Bowie a los pies del Corcovado.
Desde que comenzó la carrera musical de Tiê, no ha dejado de pisar los escenarios: primero en pequeñas salas locales o escuelas de cultura brasileñas, durante 2007 participó como corista en la banda de Toquinho uniéndose a una gira por todo el país. A mediados de 2008 decidió dedicarse de nuevo por completo a su carrera en solitario, y bajo el nombre de "sweet jardim" reunir 10 canciones con las que se dará a conocer como interprete.
Canciones simples, sencillas y directas, una voz y guitarra que exploran el lado romántico de Tiê, donde habla en primera persona de ese estado causado por del desamor. Poco a poco el disco va in crescendo, de una manera naif y optimista van mezclándose con el portugués las canciones en francés e inglés, añadiendo instrumentos y voces hasta llegar a la canción que cierra el disco convertida en toda una celebración a la amistad.
Lo mejor que le ha podido pasar a Tiê ha sido poder fichar por una multinacional, su disco aparecido en Brasil a finales de julio, y el anuncio por parte de la discográfica de una edición europea para principios de otoño junto a la preparación de una mini-gira de presentación en las ciudades más importantes del viejo continente.
Tiê, consciente de lo importante que es la proximidad de su música con el publico, mantiene actualizada su pagina web e informa de todas las actividades relacionadas con "sweet jardim" y la promoción de este a través de twitter: cualquiera de nosotros podemos acceder simplemente followeando al nick @tiemusica.
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Linz, Austria Hasta el 4 de octubre
Lo mejor del arte digital de todo el mundo -según afirman sus organizadores- se concentra, este mes, en Linz (Austria). Es CyberArts 2009, la exposición del concurso internacional Ars Electronica: música digital, arte híbrido y arte interactivo que premia los mejores trabajos en estos campos.
En la edición de este año encontramos propuestas tan estimulantes en arte interactivo como la de Lawrence Malstaf (Bélgica, 1972). Este diseñador industrial ha presentado "Nemo Observatorium, 00", una simulación de tifón en la que el espectador se sienta en una silla dentro de un cilindro y vive de primera mano el centro de la tormenta.
El danés Jens Wunderling, en la misma categoría, ha extraído los hilos de comunicación de Twitter del mundo virtual y los ha materializado a través de sticks -papeles plastificados al estilo clásico-. El usuario es notificado de la sustracción de su tweet, y al cabo de un tiempo ya no puede rastrearlo. Así, el autor extrae pedazos de vida de los internautas y los descontextualiza haciéndolos, además, públicos.
Ese intento de los artistas de CyberArts de hacer formar parte de la vida física sus creaciones con ordenador lo consigue el estadounidense Eduardo Kac. "Historia natural del enigma" es el proceso por el que Kac, con su equipo de científicos, ha creado "Edunia", una flor manipulada genéticamente y que él define como un híbrido de sí mismo y de la Petunia, ya que expresa su ADN en los trazos rojos de la flor. El proyecto, premiado en arte híbrido, viene apoyado de una escultura y fotografías.
En música digital el premio "Golden NICA" ha ido a la pieza de Bill Fontana, "Speeds of Time". Se trata de una hora -muy dura de escuchar- de los sonidos generados por los mecanismos del Big Ben. El audio que presenta Fontana es una deconstrucción del sonido de uno de los relojes más famosos del mundo, obtenido a través de sensores y micrófonos. No faltan las señales horarias generadas por las campanas.
Estas y otras obras que han obtenido premios y menciones especiales pueden encontrarse en la exposición "OK I HÖHENRAUSCH". Aunque ya pasados, los eventos que suelen acompañar a CyberArts son la OK Night, que este año ofreció teatro electrónico y fiesta con DJ y el Festival de Animación Ars Electronica, que muestra lo único en animación por ordenador.
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Woolfy Rong-DFA
El verano es tiempo de relax, tranquilidad y sobre todo, dejadez. Coges kilos, te salen granos de tomar el sol y te dejas barba de pescador trasatlántico. En el deprimido mercado musical pasa exactamente lo mismo y cuesta encontrar sellos valientes o grupos arriesgados que decidan lanzar una nueva referencia para ver cómo acaba debajo de una pila de sobres o arrinconada entre ficheros de festivales de verano.
Ante la falta de competencia, los más osados pueden verse recompensados con presencia en radio, podcasts y listas de DJs para entrar triunfales en el más movidito otoño. No es el personaje detrás de Woolfy aspire a salir en la portada de la RockdeLux -objetivo bastante ambiguo a día de hoy- o a reventar la blogosfera, pero de verdad que son un complejo vitamínico a prueba de insolaciones.
Woolfy despuntaron a principios de año en el disco compartido con Projections The Astral Projections of Starlight (Groove Attack), donde daban rienda suelta a su vertiente progresiva con cadencias más propias del Café del Mar que de un grupo del underground angelino.
Él se define como disco-punk o pub-funk aunque seguramente en las cubetas los apilen en etiquetas del tipo post punk o punk-funk para facilitar a los despistados su cartografía promocional. Sin ser tan pesados suenan a los primeros The Rapture sin ruido o a Who Made Who con más groove, o a indie bailable de toda la vida. ¡O simplemente Dirty Disco!
Indudablemente, una de sus señas de identidad son los riffs simples, hipnóticos y pegadizos además de cierta sensualidad latente en los bajos pero ello todo sin alboroto, muy sutil y cuidado, sin estridencias. Woolfy viene a ser una coherente puesta al día de todos los sonidos patentados por los padres de la no wave neoyorquina a finales de los 70 y principios de los 80. Un poco de Konk, otro de James Chance, algo de Coati Mundi y también una mota de Gang of Four.
El disco posee un sonido unitario en el que se esconden gemas de pop-punk súper bailables. Empieza con "Warehouse" que es puro Pink Floyd. El single potencial, así reverenciado por su inclusión en el recopilatorio de Modular Leave Them All Behind III, "Oh Missy" tiene ritmo, coros, palmas, ecos, estribillo pegadizo y no hay manera de quitárselo de la cabeza. "That Lady" es purito Liquid Liquid mezclado con Mocky. Hasta tiene cencerro incluido.
"Loa The Disco" es un viaje espacial con Moroder y Lindstrom a los mandos. "Looking Glass" es indietrónica primeriza con un toque shoegazing. "Hesitation" es garage funky infeccioso. "Two Far Gone" suena a minimal berlinés bañado en deep house clásico. "Odyssey", tercer o cuarto single potencial, nos transporta al funky soul 70's de Risqué.
Átalos en corto ya!
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BIEGERT & FUNK PRODUCT
Degustar el paso del tiempo, convertir un simple movimiento instintivo, un impulso impreciso como el de mirar de reojo la hora con un golpe de muñeca o una caída de ojos directa al móvil, en toda una degustación de los sentidos, una acción con una solemnidad semejante a la realizada ante la cata de un buen vino... una reflexión sobre el tiempo: el instante presente, los minutos pasados.
Los diseñadores alemanes del estudios Biegert & Funk son los creadores de este nuevo reloj tipográfico. Cuidando el diseño, un guiño al espíritu "geek", potenciando la elegancia y utilizando materiales de primera calidad. El reloj Qlocktwo consta de una superficie cuadrada de cristal pulido de 45 cm de lado, que a través de series de leds de 2 watios retroiluminan una matriz de 10x11 caracteres en la que se forman las palabras necesarias para formar una frase que dará la hora aproximada (presentada en intervalos de cinco minutos, del mismo modo que se referencia en los relojes de agujas).
A través de la pagina web, podemos adquirir este reloj de pared, indicando el idioma en el que queremos adquirirlo, entre los seis disponibles. Los mortales que no podamos permitirnos el importe de este reloj, podemos conformarnos con una versión más humilde de carácter digital, como no... para Iphone e Itouch, disponible en la iTunes Store.
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Enero de 2004
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